Periodismo y teatro en Guadalajara

 


MarMonstrum: un náufrago se las ingenia para sobrevivir

 

 
Lo básico
 

Clasificación:
 
Actores:
 
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Grupo:
 
Mes:
 
Horarios: Domingo 31 de julio, 18:00 horas
 
Temporada: Única función el 31 de julio de 2016, en el marco del Ciclo de Unipersonales del Teatro Jaime Torres Bodet
 


En pocas palabras

Un hombre flota a la deriva en el mar. Todo lo que tiene es un montón de objetos que cualquiera juzgaría inútiles. Y su ingenio.

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Posted Julio 29, 2016 by

 
Qué hay que saber
 
 

Un hombre a la deriva en el mar intenta sobrevivir y echa mano de los pocos objetos, en apariencia inútiles, que tiene disponibles: si es lo suficientemente ingenioso, sobrevivirá. Aunque de eso se trata MarMonstrum, este espectáculo que cerrará el Ciclo de Unipersonales de 2016 del Teatro Jaime Torres Bodet va más lejos de esa definición.

MarMonstrum es el resultado de un proyecto de investigación con el teatro físico encabezado por el actor Aarón Govea, parte de la compañía Naranjazul, quien lo comenzó durante sus estudios de maestría en Suiza y terminó de desarrollarlo en México durante 2014, con apoyo del Fonca. Ahora está por dar su tercera temporada en la Ciudad de México, tras presentaciones en otros países.

Su característica más evidente no es sólo que emplea al teatro físico como recurso, sino que, de hecho, el desarrollo del espectáculo depende a tal grado de las acciones del cuerpo y los objetos a la mano que no hay una sola palabra, explica Govea en entrevista.

“Intento dar elementos al espectador para que él haga su propia historia; sin embargo, sí queremos que la interpretación no sea tan ambigua o tan abierta: se procura que al menos la mayoría tenga un panorama general de lo que va sucediendo pero cada quien puede hacer las interpretaciones que quiera”.

El hombre de la obra utiliza los objetos para intentar trucos que lo mantengan a flote; en realidad se trata de pequeños divertimentos que el actor resuelve con acciones corporales y que recuerdan cómo la capacidad humana para inventar define su propia vida: “La idea de la obra es hacer una metáfora con un cuestionamiento existencial: cuál es el sentido de vivir. Marmonstrum no apuesta a una respuesta, sino a que algo que le puede dar sentido a la vida es la curiosidad y el juego”.

“Cuando la presentamos en Suiza nos decían que tenía un carácter de surrealismo mexicano, esta inventiva, este ingenio con cosas inservibles. Cuando la presentamos aquí, en la cultura mexicana donde un clip sirve para todo, los espectadores adivinan qué va a suceder. Ha sido interesante presentarla en diferentes contextos: habla de que le obra ofrece suficiente material para que el espectador, independientemente de su historia de vida, pueda interpretar o pueda ver algo”

 

Fotografías: cultura.gob.mx

Fotografías: cultura.gob.mx

En MarMonstrum, de hecho, todos los elementos colaboran para lo que termina por ser una experiencia estética, más que sólo un relato o una exhibición de entrenamiento físico. Tanto los objetos que utiliza el personaje como la escenografía contribuyen al espectáculo. El mar está hecho con cuerdas blancas repartidas por el espacio, por ejemplo, y aparece también una máscara hecha a base de una hamaca, que se hace y deshace en el momento (y que, por cierto, fue parte de la exhibición de objetos teatrales en la Cuadrienal de Praga, República Checa). Músico en escena y, subraya Govea, el técnico encargado de la iluminación, completan el trabajo.

Lo que buscamos es que el estilo sea el resultado de la obra, no una determinación de la técnica. Y nos servimos de tantas técnicas porque nuestro objetivo no es reproducir una forma, sino contar y dar elementos para interpretar”

El actor explica que la investigación original llevó a un espectáculo teatral con estas características que es congruente con su apuesta y la de su grupo, en la que la actuación es “un sistema de acciones”: “Qué hace el actor en la escena: ésos son los elementos que va adquiriendo el espectador para interpretar. Entro, agarro una botella, la veo, reacciono, y este juego de acción-reacción es lo que va dando elementos al espectador; no es la forma. Yo tengo formación en clown, mimo, danza contemporánea, pero la técnica también tiene el riesgo de marcarte un estilo. Lo que buscamos es que el estilo sea el resultado de la obra, no una determinación de la técnica. Y nos servimos de tantas técnicas porque nuestro objetivo no es reproducir una forma, sino contar y dar elementos para interpretar”.
Como MarMonstrum, sin embargo, sí tiene una estructura dramática, los diferentes públicos terminan por encontrar cosas distintas: “La gente nos dice: ‘Ay, yo vi que sucedió esto’, y son diferentes interpretaciones. No me interesa que todos entiendan qué sucedió al final, sino que cada quien interprete, porque tiene que ver con la historia de vida de cada espectador”.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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