Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Teatro y poder V: Articular

 

 
En resumen
 

Columnas:
 


En concreto

¿Cómo hacen los teatreros para sobrevivir en un mundo que exige resultados, números, metas y productos concretos, un mundo que entra a un paradigma aún desconocido de interacción social?

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Posted Diciembre 5, 2016 by

 
Lectura general
 
 

Es difícil establecer juicios y términos definitivos en una sociedad que se traduce a sí misma porque muchas veces no se entiende, y quien no domina el lenguaje es muy complicado que entienda el mundo, y que el mundo lo entienda.

La crisis del pensamiento moderno nos habla ya seguramente de la caída de la ilustración que le dio origen a la modernidad, posteriormente la posmodernidad se encargó de reflexionar sobre ésta y sus mitos, y ya entrado el siglo 21 se reveló como un gran relato de sí misma, casi tanto como aquellos que evidenció.

La noción de pueblo se disolvió en masa, multitud, muchedumbre, en tantas cosas como comportamientos supone, y es que en las incertidumbres que anegan estos tiempos los conglomerados de seres humanos son disímbolos y caóticos. Debe ser, el cambio debe suceder para que nada cambie, gatopardismo de la sobrevivencia. Liquidez pura, diría Bauman.

En este panorama para nada alentador, alguien decide que sería buena idea colocarse frente a otro ser humano y proyectar corporalmente símbolos, señales de alerta, rostros más parecidos a rostros que recordamos vagamente, es decir, hacer teatro…”

Ante la crisis de las instituciones y su derrota inminente ante los poderes de facto, legalizados o en vías de legalización, se trata de establecer un discurso medianamente lógico, que sostenga el mito del bien público por decreto, cuando sabemos que éste, la utilidad pública, el bien social y demás conceptos del Estado demócrata liberal han desaparecido, o están a punto de hacerlo, pues estorban al sistema de producción de capital, el cual es necesario para crear la ilusión de bienestar, lo que permita que el sistema de la ganancia por la ganancia se continúe reproduciendo.

En este panorama para nada alentador, alguien decide que sería buena idea colocarse frente a otro ser humano y proyectar corporalmente símbolos, señales de alerta, rostros más parecidos a rostros que recordamos vagamente, es decir, hacer teatro, en cualquier circunstancia, desde cualquier formato, representando o no, pero en esencia hay cuerpos que comparten una experiencia viva, latente, poderosa por el ritual que supone, por el espíritu de sobrevivencia que conlleva.

 

¿Cómo hacen los teatreros para sobrevivir en un mundo que exige resultados, números, metas y productos concretos? Más allá de eso, un mundo que entra a un paradigma aún desconocido de interacción social.

Una es convertirse en un producto de mercado, con todo lo que las leyes del mismo implican: producción con estándares de mínimo costo, alta rentabilidad y pronta recuperación de la inversión.

Otra opción es que el Estado invierta a fondo perdido, como siempre, pero con el riesgo de reforzar su estructura de soberana en la toma de decisiones de la interacción cultural en el espacio social.

La tercera puede ser más compleja, seguramente más larga y proclive al error: ver al teatro como un instrumento de revaloración y espacialización simbólica de territorios sociales posibles; un contradispositivo cultural; la oportunidad de recuperar territorios y posibilidades simbólicas comunes. ¿Y la cadena de valor de esta última posibilidad? Aquí es donde el gremio teatral debe decidir: pensar el teatro desde una construcción comunitaria, social, o solamente estatal.

¿Cómo?

 

Consideraciones:

  1. ¿El dinero público es tan preciado que vale la pena ajustarse al dispositivo de control político-económico que establece?
  2. ¿La Comunidad (Ente ideal en proceso, su construcción le pertenece al agente cultural, aún no construido) se hace cargo del soporte económico del agente?
  3. ¿Existe una sociedad preparada para sostener iniciativas culturales de motu proprio?
  4. ¿Sobrevivir en la precariedad esperando tiempos mejores?

Como sea, el teatro va a sobrevivir, siempre lo hace; en ese trance lo importante es que quienes trabajan, sustentan o reproducen el oficio tengan los elementos suficientes para hacerlo con dignidad. El modelo es lo de menos, ahora lo urgente es ir sobre los pasos del ciclo de producción de valor, reconocerlo, analizarlo y efectuar los cambios, ajustes o mecanismos que sean necesarios para crear un esquema más justo, sin que por esto se sacrifique la esencia del trabajo teatral.

El diálogo urgente entre todos los que toman parte del proceso puede ser un buen inicio. El gremio teatral debe asumirse como un sujeto social y político, si quiere ser un sujeto histórico. José Luis Arce, director argentino, señala:

 

Estamos fuera de la toma de decisiones por nuestra orfandad organizativa (…) la capacidad de resistencia está intacta, pero no está manifestada…[1]

Lo que vaya sucediendo en la construcción de un teatro que subsista por y para la gente será lo de menos, pero también lo de más: la estética es la expresión visible de la ética, y es necesario ya modular para modelar.

 

[1] Arce, José Luis. (2009) La máquina border. Cuadernos de decoloniaje. Artezblai. Bilbao. Pág. 41

Teófilo Guerrero es dramaturgo. Actor de vez en cuando, director espontáneo. Docente de mayoreo, y cuando así se requiere también escribe.

Teófilo Guerrero

 


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