Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Discurso, tragedia, comunidad

 

 
En resumen
 

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En concreto

“La tragedia es una expresión que aparece cuando una colectividad se vuelve comunidad, cuando es capaz de reconocer y reconocer-se como un bloque de significados interactivos, una amalgama en forma de red con las fisuras necesarias para ventilar los conflictos y las tensiones. México, no…”

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Posted Marzo 2, 2016 by

 
Lectura general
 
 

El Hombre es lo que importa. El Hombre ahí, desnudo bajo la noche y frente al misterio, con su tragedia a cuestas, con su verdadera tragedia, con su única tragedia… La que surge, la que se alza cuando preguntamos, cuando gritamos en el viento: ¿Quién soy yo?

León Felipe

 

Tengo ya mucho tiempo dándole vueltas a una idea. No se me va de la cabeza, creo que a veces se convierte en una ligera migraña que se queda tres días, y luego se va. Luego regresa. No puedo evitarlo, la migraña vive en mi cabeza, y yo a veces no.

Cuando dejo de pensar un poco, me asalta, generalmente en el camión, o caminando, en el sueño, o cuando me quedo dormido en plena clase. Eso me pasa por meterme en camisa de once varas y pensar en investigar los avatares de la tragedia.

Y es que la tragedia me cuestiona, siempre cuestiona, y la principal pregunta que me hace es: ¿por qué buscarme en el teatro, si resido en un territorio entre la realidad llana y la miseria humana?

La tragedia como género no es posible en estas tierras porque las voces que la pueden articular son acalladas, soterradas, aplacadas con furia inusitada por discursos, fuerzas, prácticas, voces e instrumentos de poder inapelables en su violencia”

No me gusta hablar solo, generalmente no lo hago, y menos en público, pero cuando uno resuelve a hacerse preguntas en público, y éstas son aburridas, a eso se expone. Y esa exposición pública permite a veces que los cuestionamientos vayan más allá de la propia psiquémenteconcienciapensamientoyointernoóloquesea.

Como esa idea no se va, y el formato elegido en mis anteriores colaboraciones para este espacio no parece darme respuestas, decidí sacarla a pasear, con una cuerda tan delgada que no sería extraño que escapara y se llegue a anidar en alguno de los posibles receptores del presente texto. Ojalá y no.

La tragedia como género no es posible en estas tierras porque las voces que la pueden articular son acalladas, soterradas, aplacadas con furia inusitada por discursos, fuerzas, prácticas, voces e instrumentos de poder inapelables en su violencia.

Existe una serie de discursos, relatos, narrativas que deben confluir para lograr en consecuencia un género que no nace espontáneamente, que no llega así nomás, como una idea que se instala en la cabeza y se convierte en migraña.

La tragedia es una expresión que aparece cuando una colectividad se vuelve comunidad, cuando es capaz de reconocer y reconocer-se como un bloque de significados interactivos, una amalgama en forma de red con las fisuras necesarias para ventilar los conflictos y las tensiones.

México es una colectividad de intereses confrontados, un Estado-nación fundado en la cultura del despojo y la predominancia de intereses individuales y sectarios, que en cerca de 200 años de existencia no ha logrado tener una comunidad…

México, no. México es una colectividad de intereses confrontados, un Estado-nación fundado en la cultura del despojo y la predominancia de intereses individuales y sectarios, que en cerca de 200 años de existencia no ha logrado tener una comunidad, sino una serie de grupos, colectividades, sectas, gremios, muchedumbres, corporaciones, camarillas, cofradías… pero nunca una comunidad. Las tensiones y conflictos han perdurado desde su fundación, se postergan a la fuerza, y las voces, los discursos y las narrativas de los que les toca salir derrotados en estos procesos son marginados, aplazados para cuando su potencial subversivo se ha desactivado. Pero no así su sentido.

Se ejerce el teatro sobre el suave tejido de la técnica, la disciplina y la estabilidad, pero lo rugoso de la realidad queda siempre por debajo de todo esto. Tal vez porque la realidad duele, tal vez porque la realidad no paga, o porque simplemente no es tan rentable como la simulación y el simulacro, manifestaciones parecidas en lo semántico, pero muy diferentes en sus alcances y propósitos.

Roland Barthes escribía en su juventud:

Hace falta, pues, una gran fuerza de heroica resistencia a los destinos o, si se prefiere, de heroica aceptación de los destinos, para poder decir que es tragedia lo que un hombre o un pueblo crean en su vida.

México es un territorio joven, una entidad incompleta, indeterminada, inmadura, que no sabe si México debe ser México u otra cosa; el día que lo sepa, será consciente de su dimensión trágica, pero hasta ahora la gran tragedia de México es que no hay Tragedia, sólo realidad a secas, y el humo no nos deja ver el incendio.

Cuando la Tragedia llegue en su plena dimensión a instalarse en la idea de México: el destino, dios, el infinito (o cualquier otra entelequia) tenga misericordia de nosotros.

 

Teófilo Guerrero es dramaturgo. Actor de vez en cuando, director espontáneo. Docente de mayoreo, y cuando así se requiere también escribe.

 

Imagen de la publicación: El nacimiento de nuestra nacionalidad, mural de Rufino Tamayo en el Museo del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México.


Teófilo Guerrero

 


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