Periodismo y teatro en Guadalajara

 


 
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Soñé que éramos amigos

 
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Bottom Line

Una historia de realismo mágico recuerda historias nada mágicas sobre las desapariciones de mujeres en nuestro país. Teatro pensado para adolescentes y niños muy inteligentes.

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Posted Agosto 30, 2015 by

 
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Los hombres y las mujeres no se entienden en el pueblo del desierto donde viven Ivón y sus amigos Mario y Laura-Tania. Las mujeres, que son especiales, tienen un “sello” que es como un poder especial y distinto en cada una. Pero hace poco han empezado a desaparecer, y los tres niños se verán involucrados en el descubrimiento de las razones de este fenómeno extraño. El viaje podría significar para ellos muchos peligro, el fin de los “sellos” femeninos y posiblemente, también, la oportunidad de que hombres y mujeres por fin vuelvan a entenderse.

Repleta de magia y de surrealismo y volcada hacia la reflexión sobre la violencia de género, Soñé que éramos amigos es una obra dirigida a niños y adolescentes que pretende sembrar una semilla de discusión sobre lo que significa ser distintos y, de todas maneras, entenderse. El joven grupo Rizomateatro propone un espectáculo entretenido para niños y padres de familia, especialmente ágil por la dirección de Susana Romo y el esfuerzo físico, en apariencia simple pero siempre atractivo, de las tres actrices.

Pero además es, por supuesto, un montaje con un reclamo para el público: hay que admitir que las desapariciones de mujeres, por la vía de métodos violentos como los hemos visto en México desde hace varios años —las tristes referencias acerca de Ciudad Juárez, como el montón de zapatos que los niños encuentran en el desierto, parecen haberse multiplicado—, son un asunto que involucra a todos; reducir el fenómeno a un problema criminal y olvidar sus ecos en todo el país sólo acrecienta el impacto.

No te conozco, pero nos necesitamos para hacer un mundo nuevo”

Soñé que éramos amigos hace énfasis en un discurso basado en evidenciar la equidad de género; no obstante, su mejor acierto está en la capacidad de hallar un eco en el espectador por una vía concreta: la simple repetición de los nombres de mujeres desaparecidas o víctimas de violencia, que le recuerda, con eficacia, que las complicadas historias de realismo mágico en el pueblo desértico de esta obra de teatro son reflejo de otras, nada mágicas, que ocurren en todos los rincones de la vida cotidiana del país.

La obra está basada en la novela de Javier Malpica Hasta el viento puede cambiar de piel; la dramaturgia estuvo a cargo del local Teófilo Guerrero. Y el espectáculo compite en la MET 2015 con una función a las 16:00 horas en el Teatro Alarife Martín Casillas.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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