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Un país clandestino que nació en cinco países comunes

 


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Cinco artistas de diferentes países se preguntan sobre sus respectivos orígenes y trazan el mural de las herencias sociales que los vinculan: así es País clandestino, espectáculo que visita la 22 MET Jalisco 2018 para debutar ante público mexicano

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Posted Septiembre 6, 2018 by

 
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Imagen de País clandestino publicada en el sitio de la Fundación Teatroamil, de Chile.

Cinco amigos nacidos en diferentes países. ¿Se puede rastrear en ellos la historia de sus culturas, sus vidas políticas, los fenómenos que han afectado sus vidas tan diferentes? Esas preguntas son el punto de partida de País clandestino, un singular espectáculo de teatro documental estrenado en Argentina en 2017 y que llega a Guadalajara en 2018 para la 22 Muestra Estatal de Teatro (MET) de Jalisco.

País clandestino fue concebido en torno a sus cinco autores y ejecutantes: cinco jóvenes directores que se conocieron durante una residencia artística en Nueva York, en 2014. Aquella experiencia de trabajo los acercó y, con impulso del director artístico del Festival Internacional de Buenos Aires (Fiba), Federico Irazábal, se embarcaron en el proyecto de convertir sus pláticas de esos años de amistad, cruzadas por discusiones sobre muy diversos acontecimientos públicos en sus respectivos países, en una obra para la escena.

Cuerpos políticos

En País clandestino el público verá un performance, y no una obra dramática en donde los actores representan personajes. Esto es importante no solo por el tipo de espectáculo que se presentará a los tapatíos, sino también por el trabajo que hacen Eiro, Granato, Miranda, Lindner y Poesy: no interpretan, aunque haya momentos de ficción durante el trabajo.

“El montaje hace ficción, pero no es una ficción sobre nosotros, ni nosotros somos personajes”, explica Maelle Poesy, y Jorge Eiro dice que él piensa en la expresión “cuerpos políticos”. “Como un cuerpo que se pone a disposición de la historia, de su país, de su vínculo con sus amigos; no puedo pensarme como intérprete o como actor; sí hay un momento en que la obra tiene una situación más dramática, pero no dejan de ser mis opiniones”.

Cuando explican ese proceso, Maelle Poesy y Jorge Eiro, dos de los integrantes del grupo Les Five Pays —encargados de la dirección de País clandestino—, señalan que el trabajo de creación implicó varios procesos, incluyendo el de documentar las charlas sobre sucesos específicos que el grupo sostenía por Skype o WhatsApp. “Che, cómo va todo, qué está pasando”, le preguntaba, por ejemplo, la francesa al argentino con motivo de algún acontecimiento ventilado en la prensa, y de repente la europea terminaba bien enterada de la política argentina.

“A partir de eso, como que en algún lugar, inconscientemente, empezó a pasar la obra antes de que Federico nos convocara”, describe Jorge Eiro. “El principio era sobre nuestra herencia política en nuestros países”, añade Maelle Poesy: “Cómo se puede ver un poco de ella en nuestras vidas, en nuestras familias”.

Lo que el público verá en escena durante la MET de Guadalajara —en la primera función que País clandestino dé en México, el jueves 6 de septiembre— será, pues, el resultado de una investigación escénica que compartieron el argentino Jorge Eiro, el brasileño Pedro Machado Granato, la española Lucía Miranda, la uruguaya Florencia Lindner y la francesa Maelle Poesy, un trabajo que se brinca fronteras nacionales por el efecto del diálogo en torno a cosas que resultaron comunes: la edad, el ser hijos de la globalización y millennial contemporáneos, pero también la herencia de las dictaduras sudamericanas, la Francia de Francois Mitterrand en los años ochenta o una España posfranquista camino al siglo XXI.

Desde allí, por supuesto, los ecos fueron multiplicándose: la historia compartida entre las naciones americanas y las europeas apareció para sumar complejidad al diálogo de los cinco artistas, porque también los proveyó de coincidencias. Maelle Poesy lo resume con la palabra “herencia”.

En la obra tratamos de entramar lo personal desde lo macro a lo micro: los países, los acontecimientos políticos, nuestras familias y nosotros. No es solo la herencia de lo que recibimos, sino lo que somos y lo que podemos dejar”

“En algún punto sentíamos que todos estos acontecimientos hacían contacto”, explica Eiro. “Lo que tratamos en la obra es entramar lo personal desde lo macro a lo micro: los países, los acontecimientos políticos, nuestras familias y nosotros. Y cuando Maelle habla de herencia, no es solo la herencia de lo que recibimos, sino lo que somos y lo que podemos dejar”.

Eiro, de hecho, traza una analogía con el mural de Diego Rivera bautizado Epopeya del pueblo mexicano o México a través de los siglos, que se puede conocer en el Palacio Nacional, de la Ciudad de México: “Uno puede ver, claro, la Conquista, la Independencia, hasta lo que él pensaba que sería el futuro de México; en algún momento, lo pienso ahora, el material [de País clandestino] tiene un poco esa pretensión, de hacer un racconto histórico: nos ubica a nosotros en algún momento, pero también pretende dejar algo que nos trascienda”.

Hacer un recorrido histórico y político, ¿era el interés original del trabajo? Eiro y Poesy lo matizan: esas dos dimensiones eran inevitables porque los cinco autores de País clandestino son amigos, que se interesan por sus mutuas situaciones nacionales; imposible no preguntarle a la compañera francesa cómo está su ciudad después del atentado contra la revista Charlie Hebdo, por ejemplo. “Pero queríamos hacer algo más. Hay algo de compartir con el público lo que nosotros podemos acerca de aprender del otro, aprender de su mirada, de su país”.

La obra propone preguntas que se abren desde diferentes lugares; es sobre política e historia, pero toca a las personas en un lugar más íntimo”

La obra se ha presentado ya en Argentina, Brasil y Francia y en 2019 visitará las dos patrias faltantes: España y Uruguay. Siendo performance, añade Poesy, su presentación implica hablarle directamente al espectador, y “hay algo del encuentro con el público que para mí es como un espejo del encuentro entre nosotros. Lo increíble es que en cada país es diferente; en Brasil puede ser que en tal momento las personas se ponen a llorar y se emocionan y en Francia es por completo diferente”.

Si cada coyuntura dispara cosas distintas, lo central es el diálogo con el público: “Como dice Maelle con esta idea del espejo, la obra lo interpela en un aquí y ahora más allá de lo teatral: un aquí y ahora político y cultural, personal”. Y añade Poesy: “La obra propone preguntas que se abren desde diferentes lugares; si eres más joven, te preguntas qué es hoy lo político, qué quiero para mis hijos; si eres más viejo, estás como mirando también a tu propia historia de padres, mirándonos como hijos, y pensando qué fue lo que le diste a tus propios hijos. Es sobre política e historia, pero toca a las personas en un lugar más íntimo”.

¿Cómo esperan que esto aterrice en un México como el actual? Los dos integrantes no hacen un pronóstico, pero Eiro sí subraya que, en medio de los problemas políticos del país que visitan, uno de los muchos rasgos a considerar es una cierta esperanza por el cambio de gobierno: “Escuché el discurso del nuevo presidente y sonaba muy esperanzadora la idea de dejar de mirar para el Norte y mirar más para el Sur; creo que es un momento tremendo”.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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