Periodismo y teatro en Guadalajara

 


 
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País clandestino: estamos unidos por tantas cosas

 


Atención

Cinco amigos hablan de político y eso los lleva a hablar de sus países y de sus familias y de sí mismos: así fue este espectáculo creado por artistas de nacionalidades diferentes, que logró conmover casi a todo el público de la MET Jalisco 2018 (casi)

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Posted Septiembre 9, 2018 by

 
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Una muchacha con acento uruguayo nos habla antes de que comience la función. Pregunta qué hacemos, a qué nos dedicamos, si hemos viajado. Yo no digo nada, solo escucho lo que responden mis amigos. Ella muestra interés y comparte con nosotros un poco de sus experiencias. Cuando comienza la función, ella se va y sube a escena y me doy cuenta de que estuvimos hablando con una de las perfórmers de País clandestino, la obra que estábamos por ver.

Otros cuatro perfórmers se le unen. Todos de distintos países. Ella de Uruguay, pero también hay una francesa, una española, un argentino y un brasileño. Cada uno estuvo hablando con el público entre las butacas. Nos hablan a nosotros durante toda la obra.

Se sientan a una mesa y comienzan a hablar sobre política. Todos están enojados por la situación de su país. De pronto parece una competencia por ver quién tiene el peor gobierno de todos y hasta se burlan los unos de los otros. Hay algo de chiste en esas discusiones; parecen ser cotidianas, las que tendría cualquiera de nosotros con sus amigos. Nos une, entonces, el hablar sobre política, seamos de donde seamos y sentirnos enojados por ella.

Estas cosas que nos unen empiezan a hilarse una con otra. Los perfórmers de pronto hablan de la historia de su país y, a la par, de la historia de sus familias, que no puede desligarse de la historia de su país. Comenzamos a ver la herencia que les ha sido otorgada, el país que se les ha dado, la familia en la que han crecido. Se vuelve un teatro testimonial con pequeñas muestras de teatro documental.

Definitivamente el momento más poderoso del performance es éste, el de las familias. Algunos muestran cartas que sus padres les escribieron al momento de crecer. Otros tienen audios de whatsapp donde sus familiares les hablan sobre momentos de relevancia política.

Momentos de la función de País clandestino en la MET Jalisco 2018. Fotos: cortesía Diego González.

Miro al público a mi alrededor, porque, honestamente, no me siento atrapado por el contenido de la obra. Me hace sentirme ajeno. Me hace sentir que me están hablando desde una burbuja de privilegios, que es algo cursi, incluso. Pero la gente se abraza, algunos lloran, otros ríen y aman que los perférmers nos hablen directamente al público, pues les gusta participar. Es inevitable que yo, como observador de teatro, no hable desde mi subjetividad y aquí me doy cuenta de ello. Puedo ser objetivo en cómo narro y comento las cosas, no puedo ser objetivo en lo que me hizo sentir: nada, pero también es mi labor decir a la gente que muchas personas salieron con el corazón derretido del teatro, tocadas por las anécdotas familiares de los perfórmers que extrañan su casa, que quieren un mejor país para heredar, que tienen mucho que resolver y aún muchos lugares a los que ir. Como muchos de nosotros, y en esto sí me incluyo.

La obra tiene una atmósfera agradable, jovial. Después de todo, además de perfórmers, de gente interesada en la política y en sus familias, también son millennials. Les toca vivir un mundo cambiante con un futuro incierto y lo enfrentan con entusiasmo, con arte y con mucho sexo, según cuentan algunos de ellos.

El performance finaliza con mensajes grabados de los padres de los perfórmers, donde les dan consejos para la vida, para los viajes y para salir adelante. Palabras sobre el amor, los amigos, los enemigos, el autocuidado se dicen constantemente mientras ellos se abrazan de sus amigos en escena y se despiden. Dejan la escena sola, adornada por los carteles que pintaron a mitad del performance con mensajes de lucha social.

Las luces se encienden y veo lágrimas entre los asistentes. Los aplausos no se tardan en sonar y algunos se atreven a aplaudir de pie. Me voy con algo de confusión. Creo que simplemente el performance no es para mí, que soy más de un teatro tradicional, de ficción y de personajes y un drama. Felicidades a los perfórmers. Si algo reconozco que me gusta del teatro, es esa sensación compartida de gozo, convivencia y presente. Ellos lograron transmitirla. Lo lograron muy bien.


Jorge Arturo Tovar

 
Estudiante de la licenciatura en Relaciones públicas y comunicación de la UDG. Colaborador en Radio UDG. Se forma como actor, dramaturgo e improvisador.


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