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“Me voy dejando llevar”: Omar Argentino Galván

 
 
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Regresa a Guadalajara ratificado como un conocido profesional de la improvisación teatral y tras confirmar que esta técnica tiene aún posibilidades por descubrir; el miércoles 5 de septiembre rendirá homenaje al cine y a la democracia con su espectáculo Ágora, en Periplo

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Posted Agosto 26, 2018 by

 
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Cine, democracia e impro

Junto con el público, Omar Argentino Galván va creando un espectáculo que sigue ciertos lineamientos de una película, y que puede ser de suspenso, de acción, romántica… o lo que se decida en el momento; el chiste es que el público participe, como en un ágora abierta y común. Eso es Ágora: la voluntaria suspensión de la incredulidad, el espectáculo que presentará a las 22:00 horas del miércoles 5 de septiembre en Foro Periplo. Aún hay algunos boletos, que cuestan $80 general.

Uno dice “improvisación” y de inmediato piensa en espectáculos de comedia y humor que utilizan esta técnica de trabajo en la escena. Pero el caso es que con la improvisación se puede hacer mucho más, y a lo largo de muchos años Omar Argentino Galván ha ido descubriendo esas posibilidades.

Célebre improvisador profesional, conocido en varios países como un ejecutante cuyos espectáculos efectivamente van siempre más allá que la comedia, Galván regresa a Guadalajara después de una larga ausencia marcada por mucho trabajo: tras su visita en 2009, parará en la ciudad para compartir con los interesados algunos detalles de su técnica y para presentar Ágora, un espectáculo de improvisación con el que rinde tributo al cine y a la democracia.

Vía Whatsapp desde Argentina, Galván (Buenos Aires, 1970) respondió algunas preguntas sobre su visita y sobre su oficio, que entre otras cosas ratifican la fortuna de que su trabajo lo tenga tan ocupado: “En estos últimos años me afiancé en Europa; el año pasado hice Madrid, Rusia, Filipinas, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Perú, Argentina, Brasil, Uruguay y volver a Madrid, o sea que he dado literalmente la vuelta al mundo”.

 

—Eres reconocido por tu larga experiencia en la impro. ¿Qué aprendiste en los últimos nueve años? ¿Qué te falta por saber o qué no has dominado todavía?

—Pienso que lo que he aprendido tiene que ver con el descubrimiento de posibilidades en la técnica de improvisación. Digamos que se tiene muy vinculada la impro, las técnicas de improvisación, a una comedia ligera y veloz, y es cierto, y eso es lo que más se representa, pero hay muchísimas otras posibilidades, y el hecho de viajar a festivales, de estar en contacto con gente muy talentosa y con mucha experiencia, me ha servido para aprender muchos otros colores de impro. Es como si fuese un músico y hubiera aprendido nuevas melodías o nuevos instrumentos.

¿Qué me falta por aprender? No hay un objetivo definido claro, sino que es un descubrimiento que uno va haciendo casi linterna en mano. No persigo un desafío concreto; es incluso como en una improvisación: me voy dejando llevar, y así voy descubriendo de qué se trata el camino y qué nuevas cosas hay”

 

—Como maestro de otros improvisadores, ¿dirías que hay gente que no nació para esta técnica?

—Creo que, en este momento, la impro es el teatro más popular y democrático que hay. Se practica en todo el mundo, lo practica gente que no tiene ninguna formación teatral, se practica en distintos niveles, entonces vamos a hacer el parangón o la comparación con el fútbol: no creo que haya gente negada para la técnica. Creo en muchos bloqueos que pueden, sí, dificultar el juego, y creo que hay gente que puede jugar tranquilamente en un nivel amateur, digamos; yo no nací para el futbol profesional, pero puedo jugar en mi barrio con mis amigos; creo que cualquiera puede jugar impro.

 

—La improvisación, ¿serviría de algo para arreglar los problemas políticos que viven países como Argentina o México?

—El verbo improvisar y todos sus derivados, a la hora de aplicarse a la política, toman un cariz peyorativo, negativo; lo peor que se le puede decir a un político es que es improvisado. Pienso que la gimnasia de la impro (aceptar lo que hay, transformar a partir de lo que hay, no concentrarse ni detenerse en los errores) podría ayudar, porque de hecho ayuda al trabajo en equipo y a superar dificultades. Da algunas herramientas de flexibilidad, de escucha, de colaborar en equipo, y eso le haría perfecto a un político.

“Por otro lado, sin ser radical, fundamentalista de mi oficio: un país se lo construye a partir de proyectos serios, consensuados y a largo plazo. La improvisación te ayudaría a resolver imprevistos, pero creo que una política a nivel nacional debería ser una planificación para estar cubiertos ante esos imprevistos. Eso creo que es lo que le falta a muchos de nuestros países: una planificación a largo plazo; después, una vez instalado y consensuado eso, las bases de la impro sirven, porque tienen que ver con el comportamiento humano positivo para entenderse y crear en equipo; es aplicable a todo proyecto, grande o pequeño”.

 

Talleres

Omar Argentino Galván tendrá en Guadalajara una larga serie de citas con interesados en aprender de su técnica con la improvisación. La información ha sido reunida por la actriz y directora Circee Rangel. Galván, por su cuenta, subraya que el taller introductorio es para cualquier persona, aun gente sin experiencia escénica. “Cualquier persona que se sienta interesada por descubrir de una forma lúdica herramientas de la improvisación, que sirve para hacer escenas, para contar historias, para mirarse a sí mismo o sí misma en la vida cotidiana, será bienvenida”.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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