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Exilio: los jóvenes adultos que no tienen a dónde ir pero van a todos lados

 


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Una serie de jóvenes adultos cuentan cómo alguna vez viajaron para encontrarse a sí mismos o buscar sentido a sus existencias; los personajes que ve el público, sin embargo, sufren poca o nula evolución: así se mostró en la MET 2018 Exilio, de Paralelo Teatro

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Posted Septiembre 5, 2018 by

 
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Les contaré algo personal que seguramente les será muy familiar: desde que tengo quizá 14 o 15 años, me he sentido perdido. A veces más, a veces menos. A veces con unas cosas y a veces con otras. Supongo que es normal que desde esta edad, y probablemente hasta los 30 o poco más, algunos no sepan hacia dónde dirigir su vida, qué rumbo tomar. A algunos seguramente esa incertidumbre les dura toda la vida y a otros les comienza desde la infancia. La cosa es que muchas veces nos tenemos que conformar con el lugar en el que vivimos y encontrar nuestro espacio en estos muros, estas calles, estos edificios. No todos tenemos el privilegio de viajar en trenes o aviones para encontrarnos. Para muchos, las búsquedas personales se hacen en nuestras habitaciones, en las escuelas y en nuestras mentes.

En Exilio, nos encontramos con personajes que sí viajan, y viajan mucho, por el simple hecho de que pueden y con el pretexto y/o capricho de encontrarse a sí mismos. Nos hablan en el presente desde algún lugar desconocido sobre sus viajes en el pasado, sobre lo que los ha hecho partir en búsqueda de nuevos horizontes con el motivo de llevar a cabo esta búsqueda. En Exilio, preguntas como “¿Quién soy? ¿A dónde voy? ¿Qué es el amor? ¿Existe algún lugar mejor?” son una constante para que los personajes, todos jóvenes adultos, lleguen a Alemania, recorran el Mediterráneo y conozcan distintos puntos de América, a veces quedando en el mismo punto de partida en su mente y en sus emociones.

Exilio consiste en varias anécdotas que nunca se cruzan pero que tienen en común estas preguntas. En ocasiones, algunos personajes dialogan entre sí, aterrizando la obra a un presente incierto pues no sabemos dónde están ni por qué se encuentran.

Funciones de Exilio durante su segunda temporada. Fotografías: Facebook Paralelo Teatro.

Esta obra, que da saltos entre escenas, momentos y anécdotas no relacionadas en la ficción todo el tiempo, posee acción dramática narrada casi toda en pasado. Esta narración en pasado genera que los personajes no estén accionando en ningún momento, cosa que se compensa cuando el grupo opta por la línea del teatro físico, involucrando coreografías, trazos y movimientos simbólicos para ligar las escenas o para significar lo que están diciendo.

El hecho de encontrarnos con personajes que no sufren una evolución significativa, que tienen en su mayoría motivos banales en su accionar y pensar sin importar las peripecias por las que se mueven, deja en claro una cosa: ésta es una obra de ideas”

El dispositivo escénico se compone de diversos elementos que, al igual que las acciones, son simbólicos. Al fondo vemos a México hecho con cruces de madera; a la izquierda hay cazuelas, cacerolas y sartenes colgando que sirven de iluminación. ¿Por qué estos utensilios de cocina? En la historia de una de las viajeras se mencionan como objetos importantes. Algunas maletas al fondo marcan la salida de los personajes. Cabe cuestionarse la utilidad de muchos de estos elementos que en ningún momento son utilizados o tomados en cuenta del todo. Si no me equivoco, por ejemplo, con las sartenes colgantes una actriz interactúa una sola vez como parte de una coreografía, trazo que se pudo eliminar y contar la misma historia. No soy un purista que cree que no es válido adornar la escena, pero, cuando los objetos quedan casi intactos y son casi ignorados, uno se queda con una expectativa no correspondida.

La obra en general logra interpelar al público con anécdotas y situaciones simples, como dos enamorados en un parque de noche, lugares comunes que no tienen nada de malo y que poseen un carácter dual precisamente por ser lugares comunes: la gente los identifica y los celebra y a la vez pueden ser predecibles o cansinos por muy vistos. En combinación, encontramos escasa complejidad de los personajes en sus emociones y su pensar constante en toda la obra, debido a que, a pesar de tantos viajes y distancias, la evolución es poca; sucede, como comentaba al principio, que algunos suelen terminar en el mismo lugar en cuanto a la cuestión interna.

El hecho de encontrarnos con personajes que no sufren una evolución significativa, que tienen en su mayoría motivos banales en su accionar y pensar sin importar las peripecias por las que se mueven, deja en claro una cosa: ésta es una obra de ideas. La dramaturgia es muy transparente, pareciera que el discurso y las ideas son privilegiadas porque la necesidad de los artistas de expresarse es alta, pero, al concentrarse tanto en el discurso, la forma del drama queda un poco descompensada. Nos encontramos con una obra que quizá, de haber cuidado sus formas y haber ahondado en su potencial discursivo, habría sido más efectiva (porque, sí, es bastante efectiva).

Exilio es un proyecto de Paralelo Teatro que tuvo su espacio en la Muestra Estatal de Teatro 2018. Importante, dar voz a los jóvenes artistas, porque están alzándose con fuerza y ganándose su espacio a pulso en el gremio teatral. Veremos qué otras sorpresas nos tienen los jóvenes creadores en este encuentro.


Jorge Arturo Tovar

 
Estudiante de la licenciatura en Relaciones públicas y comunicación de la UDG. Colaborador en Radio UDG. Se forma como actor, dramaturgo e improvisador.


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