Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Pato Schnauzer: uno nunca se olvida de la familia

 
 
Lo básico
 

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Domicilio: Calzada Independencia y Calzada del Campesino, junto a la entrada del Parque Agua Azul
 
Precios: $150 general, $120 con descuento
 
Horario: Jueves y viernes del 3 de mayo al 1 de junio
 
Temporada: Estreno en mayo de 2018
 


En pocas palabras

El humor negro de Saúl Enríquez destaca en esta obra sobre el cariño y el encono en familia, una comedia de humor negro con un pato de verdad que acompaña al protagonista

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Posted Mayo 10, 2018 by

 
Qué hay que saber
 
 

Dos hermanos. Muchas experiencias entre ellos, muchos recuerdos y también conflictos. Años sin verse hasta que uno toca a la puerta del otro. Se miran. El que abre la puerta se extraña. Se reprochan cosas y se habla del pasado, de las cosas que se hicieron mal, de la familia y de lo que es su vida ahora. El que tocó la puerta suelta la bomba: “Tengo una enfermedad y voy a morir dentro de dos meses”. Pérdida de memoria. Olvida quién es y cosas cotidianas como caminar, comer o ir al baño…

Necesita su ayuda. La familia está para ayudarse después de todo. Pero el otro no puede hacerse cargo de él. Ya tiene sus propios problemas, su propia familia, su propia vida… Le dice que vaya con el padre, pero el padre ya lo rechazó antes de venir para acá ¿Será que habrá algo que lo haga ceder a las exigencias de su moribundo hermano? ¿Será el simple lazo familiar o habrá algo más de por medio? Quizá… ¿Dinero? ¿Los viejos tiempos?

 

Las relaciones padre-hijo y entre hermanos son atemporales. Pato Schnauzer puede tener puntos ganados con el público por mostrarle algo tan conocido y cotidiano; lo interesante es cómo le hace la gente para apropiarse de lo que ve. Es decir, esos que están en escena, en situaciones al límite, ¿me recuerdan algo?”

Pato Schnauzer es una obra de conflictos familiares, viejas heridas que nadie quiere recordar y un humor ácido y hasta oscuro, típico de la dramaturgia del costeño Saúl Enríquez. El montaje tapatío, dirigido por el maestro Eduardo Villalpando e interpretado por José Jaime Argote, Darío Rocas y Marco Aurelio Hernández, es un conflicto tras otro para poner al límite a los desdichados personajes, sacar a luz todo eso que se han guardado por años (o por décadas) y desenvolverlos en la turbulenta vida familiar de aquel al que no le queda de otra más que admitir que ese que tanto me hizo daño, que ese que ya estaba muerto para mí, a fin de cuentas lleva mi apellido y mi sangre.

Las relaciones padre-hijo y entre hermanos son atemporales. Pato Schnauzer puede tener puntos ganados con el público por mostrarle algo tan conocido y cotidiano; lo interesante es cómo le hace la gente para apropiarse de lo que ve. Es decir, esos que están en escena, en situaciones al límite, ¿me recuerdan algo? Los hermanos, por ejemplo, son muy diferentes entre sí. Mientras que Matus, el que está enfermo, es un escritor exitoso, el otro, Roque, es un delincuente porque no tiene otra opción. La rivalidad también es común entre la familia; los rencores, la envidia… ¿Saliendo de la obra me dan ganas de abrazar a mi hermano, a mi padre?

Imágenes del montaje tapatío de Pato Schnauzer. Fotos: Jaime Martín/Cultura UDG.

Uno de los recursos más significativos del montaje, y que saca sonrisas y exclamaciones de ternura entre el público, es el de un pato de carne y hueso que acompaña a los actores. Refleja el cariño que hay entre los hermanos y da el nombre a la obra. Ver animales en escena siempre es poderoso y más si están educados para hacer alguna gracia. Acá, el pato sigue a Matus por el escenario.

También está el recurso sonoro. Un tic tac de reloj que marca los cambios en el tiempo y en el espacio entre los acontecimientos (es decir, las transiciones) y que inevitablemente se vuelve repetitivo (y quizá cansado) pues son muchas las transiciones. ¿Cómo habría sido generar otra convención para estos cambios? Parece incluso innecesario. Si bien es evidente al plantear la convención de la transición con que se cambia de momento, el sonido de reloj la obvia. Tal vez hay ahí alguna metáfora del director en este recurso, algo sobre el paso del tiempo, sobre el poco tiempo que le queda a Matus, pero no lo termino de vislumbrar. Al final solo escucho un tic tac constante y a actores cambiando de posición en el escenario.

Hablando de estas metáforas en los recursos, la escenografía de la obra, por ejemplo, consiste en una estructura de madera que forma la silueta de un hogar. El padre, que es un personaje importante pero aparece en pocas escenas en comparación con los otros dos, siempre está al centro de esta estructura, sentado con aspecto severo durante casi toda la obra, siguiendo el drama con la mirada. ¿Qué representa esta imagen? ¿Significa que el padre es el que está en el núcleo de los problemas? ¿El causante? ¿O será que no hay una decisión simbólica en este trazo y se vuelve una cuestión meramente técnica? Cuestiones como éstas habrá que tratarlas con los artistas personalmente y saber si hay ahí un mensaje que no he leído. De ser así, ¿cómo podría leerse mejor? Y de no ser así, ¿la estructura del hogar es indispensable para contar la historia?

Imágenes del montaje tapatío de Pato Schnauzer. Fotos: Jaime Martín/Cultura UDG.

Algunas escenas se ven acompañadas de música grabada, como por ejemplo “Vuela, vuela”, del grupo noventero Magneto, quizá en una búsqueda de apelar a la nostalgia del espectador, ya que la nostalgia es parte importante de la obra. Sin embargo, ¿la estética general de la obra corresponde a este género musical? Por otra parte, no nos colocamos precisamente en un espacio temporal. Es decir, se mencionan fechas y sabemos que la obra transcurre en el México moderno, pero, siendo la relación entre hermanos lo importante y, como ya mencionaba arriba, siendo esta relación atemporal, podría apelar a personas de todas las edades, por lo que proponer música de una época tan específica quizá haga que algunos sientan ajeno lo que están viendo y que otros, seguramente, lo sientan muy suyo.

La iluminación que acompaña al drama da una sensación de mucha calidez. Pocas veces en la obra la luz es tenue, ligera, como invitando a la confidencia de la hermandad, a esas cosas incondicionales que solo se cuentan en confianza, pero resultan ser momentos entrañables donde los personajes dejan ver mucho de sí mismos. Sería interesante tener más momentos así, pues ahí reside gran riqueza de los conflictos entre los personajes.

Pato Schnauzer es una obra cómica que seguro le sacará una sonrisa si comparte el sentido del humor oscuro y sarcástico del dramaturgo. Quizá alguien que mire un poco más allá de la superficie de la obra podría destacarle cuestiones técnicas como las mencionadas arriba y tendría razón. Modificaciones a estos aspectos podrían traernos un proyecto más ágil, más contundente, menos anticlimático involuntariamente y más efectivo en el discurso que propone. Recordemos que el proyecto acaba de estrenar y esperemos que, como toda obra, crezca con las funciones.

La obra está en el Teatro Experimental de Jalisco, jueves y viernes a las 20:00 horas. Cualquier comentario que tenga, ya sabe que siempre lo leo con atención.


Jorge Arturo Tovar

 
Estudiante de la licenciatura en Relaciones públicas y comunicación de la UDG. Colaborador en Radio UDG. Se forma como actor, dramaturgo e improvisador.


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