Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Make Project se aferra a su teatro con dos obras en cartelera

 

 
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Domicilio: Teatro Vivian Blumenthal: Tomás V. Gómez, entre Justo Sierra y Avenida México; Foro Periplo: Prisciliano Sánchez casi esquina con Camarena, colonia Americana
 
Precios: Freak Show: $100 preventa Un tonto en una caja: $200 general, $150 descuentos y preventa
 
Horario: Freak Show: Viernes 1, 8 y 15 de noviembre, 20:00 horas Un tonto en una caja: Jueves 14 y miércoles 20, 20:00 horas
 
Temporada: Tercera temporada de Freak Show; estreno de Un tonto en una caja
 


En pocas palabras

El grupo nacido en 2016 llega a su quinta producción mientras mantiene activa una de sus obras más exitosas

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Posted Noviembre 4, 2019 by

 
Qué hay que saber
 
 

Crecer como grupo

Vale la pena aferrarse cuando sabes que tienes posibilidades. Alberto Magaña hace esa afirmación al respecto de varias cosas al mismo tiempo, pero todas se refieren a su grupo de teatro, Make Project, que vuelve con dos obras a la cartelera durante noviembre de 2019.

Make Project fue fundada por Magaña y Armando Amezcua en 2016 como firma para presentar un montaje con el que los dos jóvenes debutaban en escenarios tras salir de la Universidad de Guadalajara: Disección, dirigida por Karina Hurtado y con la actriz Lucía Cortés. La apuesta por una producción profesional les garantizó atención, que ratificaron con el vistoso espectáculo de estética circense Freak Show (2018). En 2019 ya estrenaron la comedia Ser o no ser, y en noviembre estrenarán Un tonto en una caja. Además, tienen en repertorio el montaje sobre Misericordia, de Hugo Salcedo, con el que ofrecieron temporada en 2018.

Ésa es la trayectoria en tres años de un grupo fundado por jóvenes que no han cumplido los 30 de edad y ha expuesto su trabajo no nada más en escenarios, sino en otros foros como festivales en diferentes ciudades; y, sin embargo, los integrantes de Make Project todavía se enfrentan, por ejemplo, a convocatorias que piden más requisitos para considerarlos profesionales. Gajes del oficio, dice Alberto Magaña.

“En estos tres años he aprendido que la realidad es dura y golpea”, confía el actor de Make Project, que con Un tonto en una caja debutará además como director. “Es bien bonito tener sueños, sí se puede, todo este lado romántico del teatro, pero hemos descubierto que hay trabajar contra las limitaciones; nos enfrentamos desde un inicio con el tope de que nos consideran recién egresados”.

Funciones de Freak Show. Fotografías: Facebook Make Project.

Funciones de Disección. Fotografías: Facebook Make Project.

Categorías aparte, Make Project no ha dejado de trabajar y de aprender de los retos logísticos y administrativos de una producción. El estreno de Un tonto en una caja es el cierre de un año que también incluye una tercera temporada de Freak Show, montaje que, afirma Magaña, les ha ratificado que el público los sigue.

Hay gente que nos conoce, que ya nos identifica, teatreros y no teatreros. Nos escriben para decirnos: ‘Me gustaría que volvieran a poner esta obra, esta otra’. Eso nos hace sentirnos seguro de que sí aportamos algo como artistas de teatro, quizá con cosas muy pequeñas. Me daba mucho gusto, con Disección, que jóvenes estudiantes nos decían que también les gustaría animarse, y que luego los viéramos en escena”.

¿Qué identifica la apuesta profesional de Make Project? Ante la pregunta de si son sus producciones, caracterizadas por una vistosa plástica, Alberto Magaña abre un largo listado de elementos que interesan a los integrantes del grupo.

“Primordialmente, nos interesa un buen trabajo actoral”, dice para empezar, pero admite que la expresión plástica es también una de sus apuestas. De la mesa quirúrgica que era uno de los centros del trabajo de Disección al vestuario, el maquillaje y el diseño sonoro de Freak Show, pasa al caso del vestuario de Un tonto en una caja

“El vestuario es algo que acompaña al actor y le da vida, que le permite ser más importante; se hace un lazo entre actor y vestuario al que le ponemos mucha atención; queremos crear algo significativo al ojo del espectador, que se lleve una imagen linda, sí, pero con símbolos claros y con peso”.

Donde más crecimiento ve Alberto Magaña para Make Project es en la capacidad de gestión de proyectos. “Claramente nunca vamos a dejar a aprender, aun si llegamos a tener 20 años de experiencia, pero sí noto una diferencia, tanto personal como de grupo, en la toma de decisiones. Nos hemos enfrentado a decisiones de administración, de logística, de producción, en donde decimos que no, en donde nos enfrentamos a solucionar; y antes era un poco como el miedo de aceptar condiciones, de mucha prueba y error. Hemos crecido”.

Así es Un tonto en una caja

Una sociedad dividida en clases sociales: los pequeños, los grandes y los notables. ¿Qué oportunidades tienen los pequeños? Por más que se esfuercen, la verdad es que nunca saldrán de allí. Y entonces aparece una caja con algo muy especial adentro. Así es Un tonto en una caja, la obra con que Make Project estrena montaje en noviembre de 2019, bajo la dirección de Alberto Magaña.

La primera clave del espectáculo es el texto, tercero que el grupo tapatío escoge del dramaturgo argentino Martín Giner. Magaña lo describe como el que, en su opinión, es el más inteligente de los tres, con “una carga poderosísima” en su denuncia de la injusticia social. Magaña, como director, propuso que fueran mujeres las que presentaran a los tres personajes, masculinos en el texto original.

“El texto habla de que, quien tiene el poder, lo va a tener ya siempre. Tiene un toque muy interesante de debate entre la magia y la ciencia, con la idea de que esta última está por arriba de cualquier superstición, pero también de que hasta el más inteligente, en ciertas circunstancias que podrían parecer mágicas, llega a dudar. El punto clave, para mí, es la soberbia: creerte superior, creer que el tonto es el otro”.

Una segunda clave es el elenco, integrado por tres actrices de larga trayectoria: Coralia Manterola, Azucena Evans y Gabriela Escatell, invitadas a un trabajo que combina retos de trabajo escénico en un espacio “pulcro” con pocos elementos más una actoralidad que explora diferentes influencias, pero que debe mucho al clown, según explica el director: “Yo les pedía mucho compartir con la mirada, ojos muy grandes, y que ellas exploraran su máscara facial”. Las actrices deben mostrarse vulnerables ante el público, con el cual, en algunos momentos, comparten directamente lo que les ocurre.

¿Por qué intérpretes experimentadas aceptan trabajar con un director novel? Magaña admite que el reto se vio facilitado por la generosidad de las tres actrices, pero también subraya que el texto terminó por convocarlas desde la primera lectura. Opina que es un trabajo que cualquier persona, en un país como México, debería ver: “Es un poco lo que está pasando en Chile”, dice, emocionado: “La gente protesta porque el discurso de los notables es que sí estamos incluidos, que las cosas están bien”.

Al mismo tiempo, subraya que el texto no es maniqueo: “No es un panfleto. Los malos no son malos absolutos; hay personajes que representan a la generalidad de un cierto grupo, pero el texto los presenta con sus dificultades. Puedes llegar a identificarte no nada más con los pequeños, sino también con los otros”.

Trabajar con Martín Giner

Con Un tonto en una caja, Make Project llega a su tercer montaje sobre textos de Martín Giner (Buenos Aires, 1975). Desde el primer contacto, con Disección, y el paso por Freak Show, lo que Alberto Magaña recupera es un diálogo que ha contribuido a la identidad del teatro tapatío, y que no descarta que pueda continuar.

“Desde el principio nos propusimos: hay que trabajar mínimo unos tres textos con él”, recuerda Magaña, al apuntar que el grupo ve virtudes claras con las que el proyecto teatral se identifica fácilmente: “Queríamos tener en nuestra esencia este humor que maneja Martín, muy inteligente dentro de su forma: maneja mucha sorpresa, tiene mucho para jugar, pero tiene algo para decir más allá de su forma”.

Funciones de Freak Show. Fotografías: Facebook Make Project.

Funciones de Disección. Fotografías: Facebook Make Project.

El rasgo obvio es el humor negro, “un humor del que dices: ¡por qué me estoy riendo! La gente nos lo decía: es que no sé por qué me reía. Es tan cruel, y es que es verdad. Lo que veo de Martín es que cuenta la verdad de lo que siente la gente, de lo que la sociedad también expresa, y uno llega a identificarse y eso causa la risa”.

Magaña asegura que ven estos rasgos con claridad en la respuesta del público a Freak Show, que, “aunque podría parecer la más ligera de las tres, durante las funciones vimos que la gente se iba sintiendo algo; sobre todo personas no teatreras, nos compartían que se iban con una sensación particular”.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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