Periodismo y teatro en Guadalajara

 


La Brigada Roja: las mujeres que aprendieron a defenderse

 

 
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Precios: $100 general, $80 con descuento y $50 para grupos de 5 personas o más
 
Horario: Sábados de septiembre y octubre de 2016, 19:00 horas
 
Temporada: Estreno en septiembre de 2016
 


En pocas palabras

La historia real de un grupo de autodefensa de mujeres en India se convierte en una épica fantástica en manos del grupo El Tlakuache, que celebra con este montaje sus 15 años de actividad en Guadalajara

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Posted Septiembre 15, 2016 by

 
Qué hay que saber
 
 

I

Supimos de una muchacha de 17 años atacada en Río de Janeiro por 30 hombres: la violaron por turnos hasta que no pudo moverse, grabaron la agresión y la subieron a internet. Cuando ella denunció, el comandante de la policía la interrogó a ver si ella aceptaba su culpa en lo ocurrido. Unas semanas después olvidamos el asunto porque empezaron los Juegos Olímpicos.

Pero no vayamos tan lejos.

Supimos, también este año, de una jovencita de Boca del Río, Veracruz, que en enero de 2015 fue violada por cuatro conocidos suyos, todos muchachos mayores de edad, hijos de empresarios que al parecer hicieron todo lo posible por ocultarlos y protegerlos. Daphne y su padre denunciaron; dos de los acusados fueron detenidos y uno está sujeto a proceso penal; otro quedó exonerado; el cuarto sigue prófugo. La discusión: si la habían obligado a irse de fiesta o si ella se fue por su propia voluntad.

Pero no vayamos tan lejos.

Amnistía Internacional acaba de publicar un informe sobre violencia sexual contra mujeres presas en México: 97% sufren acoso o ataques de parte de los policías, durante el arresto u horas después.

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio dice que cada año más de 14 mil mexicanas se convierten en víctimas de violencia sexual; más de la mitad son menores de edad. De hecho, hasta 2013 había un promedio diario de 30 niñas mexicanas convirtiéndose en mamás.

Pero no vayamos tan lejos.

El estado de Jalisco acaba de aprobar un delito que no existía en su Código Penal: si dos o más hombres atacan sexualmente a una mujer ahora se les podrá acusar de violación tumultuaria.

Antes eso no existía.

 

II

Pero no vayamos tan lejos.

Salimos a la calle a las once de la noche para comprar cervezas en el Seven a tres cuadras de la casa. No hay mujeres en el camino, mi novia es la única. Un par de muchachos en bicicleta, sobre la banqueta y en sentido contrario. La gente que bebe cerveza en el bar de la glorieta. Los que cenan tacos una cuadra más allá. Hoy atiende la caja un varón y hay cinco o seis personas, todas hombres, en la tienda. Dos señores se divierten gritándose insultos dentro de la tienda, formados detrás de nosotros para pagar.

De regreso le pregunto a mi novia si saldría sola a la calle, desde casa, a comprar cervezas.

En este país, contesta, una mujer no puede salir por la noche.

A ningún lado.

 

III

Desde lejos, parece que llevan un vestido corto naranja brillante con pantalones negros y una pieza de tela negra en el cuello, como una bufanda. Quizá un conjunto de meseras elegantes pero informales para un evento social, quizá un vestuario de fiesta. Luego aprendes que la túnica es rojo claro y que la pieza de tela se llama fular.

El uniforme de las muchachas de las Brigadas Rojas no inspira temor. Pero hace que las veas de lejos: las mujeres de Guadalajara aprenden a hacerse pequeñas y pasar inadvertidas, a pegarse contra el asiento del camión para que ningún hombre parado les pegue los genitales, a bajar la cabeza si al paso en la calle un hombre les hace comentarios sexuales, a no destacar en una oficina si los varones del trabajo se insultan con bromas como cuál de los dos es más adicto a ser penetrado.

Imagen tomada del blog red-brigades.blogspot.mx.

Imagen tomada del blog red-brigades.blogspot.mx.

En cambio estas muchachas de rojo y negro quieren que las veas de lejos. Quieren que sepas que están allí, que ocupan el espacio donde estás tú y que no deberías fingir que no las ves; que, si vas a hablar en voz alta o a usar el espacio que compartes con ellas, deberías tomar en cuenta que tienen derecho a no ser ofendidas por lo que hagas o digas.

Y que, si ahora que las ves tan claramente decides de cualquier forma ofenderlas, o restarle valor a su derecho de sentirse respetadas, ellas se van a defender.

 

IV

La Brigada Roja es una obra de teatro de Guadalajara. Daniela Casillas y Ihonatan Ruiz comenzaron a pensar en ella hace dos años. En el principio, tenían ganas de hacer un espectáculo que combinara las artes marciales con el teatro. Luego Daniela vio un reportaje de CNN acerca de las Brigadas Rojas. Son de verdad: existen y rondan actualmente calles indias. Usha Vishwakarma era una maestra en un barrio joven y descubrió que a una de sus alumnas, una niña de 11 años, la violó un tío. Luego ella misma fue víctima de un intento de violación. La policía no hacía nada. Y Usha descubrió que los casos eran más: en su escuela, las niñas tenían miedo hasta de salir solas a la calle.

Usha empezó a entrenar a las muchachas del barrio. Hoy son más de 200. Han entrenado a miles de adolescentes. Tienen un blog en inglés en el que resumen algunas de sus actividades.

Las muchachas de las Brigadas Rojas de Uttar Pradesh están por todo internet. Todas con el kurta rojo que recuerda el peligro y la lucha, y los pantalones y el fular negros que simbolizan la protesta. Hacen trabajo social, entrenan en autodefensa a las mujeres que lo piden y, allí donde un hombre comete un acto de acoso, le dan una lección.

No lo golpean. No, al menos, si él no las violenta primero.

Lo humillan públicamente.

 

V

Usha es bajita pero también es recia y lo ves en su cuerpo cuando adopta postura de defensa. Desde la cuarta fila de butacas del Torres Bodet aprecias que la muñeca y la mano están firmes, que los pies y las rodillas están bien alineados, que la barriga y la espalda están duras. La líder de las muchachas de la Brigada Roja está en guardia y debe ser muy difícil pegarle, tirarla al piso, moverla del sitio.

No hay que perderse la visión de Usha en guardia.

Ésta es la Usha del teatro. En realidad se llama Karina Hurtado y es la actriz que representa a Usha. Su maestro la adiestra para la paz. Ella se convierte en una experta en artes marciales y luego en la líder de un pequeño escuadrón de mujeres que enfrentarán a un señor de la guerra, muy adepto a castigar a las mujeres.

En la obra de teatro La Brigada Roja, que está por estrenar el grupo El Tlakuache, las mujeres de un mundo antiguo visten de rojo y negro y se defienden, van a la guerra, hacen pagar a sus agresores. El maestro que las entrena no puede evitar que, una vez que han aprendido a defenderse, ellas lastimen también al enemigo.

Qué habría pasado si la niña de Río de Janeiro hubiera dicho no al primer hombre y le hubiera golpeado la cara de un manazo directo.

Qué habría pasado si Daphne en Veracruz le hubiera hundido un par de costillas a alguno de los cuatro que la violaron, de una patada.

Quizá serían víctimas aún, violadas en forma tumultuaria ante todo internet, expuestas en las noticias, a los 17 años. Quizá habrían acabado en la cárcel por lastimar a sus agresores.

Pero se habrían defendido.

 

V

Mi novia entra un día a estudiar kungfu en una escuela al lado del Templo Expiatorio donde, el miércoles por la tarde, un grupo de niños y niñas de menos de 10 años se afana en poses y figuras mucho más complicadas que la de Karina Hurtado en el ensayo de La Brigada Roja.

Un niño no entiende cuál mano va primero y la maestra debe recordárselo con cada movimiento. Otro niño luce un cinturón rojo y va de un movimiento a otro con la confianza que da el entrenamiento frecuente.

Mi novia va por su segundo examen. Ihonatan Ruiz y Daniela Casillas ya tienen año y medio en la misma escuela. Dyana y Scarlet pasan de los tres meses.

Foto: ÁgoraGDL.

Foto: ÁgoraGDL.

VI

Dyana Díaz y Scarlet Garduño también se defienden. El villano Kurama Tengu llama perras y cosas peores a sus personajes, Cloé e Ia, pero ellas no se arredran. Van a la guerra. Una de ellas odia la inacción: exige a Usha y al maestro que maten a Kurama Tengu, sin piedad, porque él no la tuvo por sus seres queridos.

El maestro las entrena con carácter estricto. Les acomoda las piernas, las espaldas, las manos en el aire. Les habla con dureza. Se llevan tan bien, sin embargo, que terminan riéndose todos juntos.

Pero la guerra regresa. Detrás de ellas quedan muchos cadáveres y mucha sangre.

Se apagan las luces y Kurama Tengu es un reptil fantástico que devorará todo lo que se le atraviese. Su silueta se alarga en el techo y las paredes del teatro. Llega hasta las butacas. Que el público sepa que él manda.

Kurama Tengu da miedo.

Dyana y Scarlet admiten que es difícil ser mujer en este país y no tener miedo. A las dos les han pasado “cosas”, como a muchas mujeres mexicanas en la calle. Como mínimo les han hecho comentarios ofensivos. ¿Qué habría cambiado si hubieran aprendido a defenderse? Quizá nada de parte de los agresores: los agresores no cambian porque una sepa tener menos miedo. Es una la que tiene menos miedo.

“Es esperanzador que en estos tiempos haya un acto de comunidad tan grande, que haya crecido de ser ella sola a ser 200 chicas. Hay las ganas, de vivir, de seguir adelante. Es muy fuerte porque la mayoría son adolescentes. No sabes qué chica se vaya a otro lado y empiece a hacer lo mismo y empiece una cadena”, opina Dyana cuando habla sobre las Brigadas Rojas de Uttar Pradesh.

 

VII

La obra de teatro creció en Daniela y Ihonatan y le contaron a Hiram Molina sobre su interés. El dramaturgo del DF escribió el texto de La Brigada Roja, mezcla de aventuras del antiguo Oriente y la historia real de las verdaderas Brigadas Rojas de Uttar Pradesh en el siglo XXI. Sendos apoyos del Pecda y el Fonca permitieron financiar el proyecto.

La escenografía en el Torres Bodet es una estructura en círculo que recuerda al símbolo del yin yang. Ihonatan confiesa que el tema de la equidad de género lo rebasa, que a Daniela también la rebasa, que a cualquier mexicano le resulta demasiado como para dar respuestas.

Así que La Brigada Roja ofrece preguntas: ¿qué pasa si una mujer aprende a defenderse? ¿Qué pasa si derrota a quien abusó de ella? ¿Qué pasa si esto desata una guerra y las mujeres, cadáveres y sangre mediante, empiezan a ganar?

¿Es venganza o es un simple acto de justicia?

“Es muy fuerte por qué surgió, pero me parece súper interesante que Usha quiera ayudar a más chavas a defenderse. Me parece que es un empoderamiento bien fuerte. Es muy feo pero a la vez dices: en estos tiempos, ¿qué haces?”, reacciona Scarlet.

La única respuesta de La Brigada Roja es una búsqueda accidentada, confusa, en pos del equilibrio. Así como la escenografía es austera pero el vestuario de los actores es recargado, sus preguntas son múltiples pero las respuestas quedan en el aire.

Que las intenten los adolescentes y los adultos que vengan a ver la obra, dicen. “Es un problema bastante grande que no se arregla de un día a otro, quizá tome generaciones; nos interesaba poner la violencia de género y empezar a cuestionarla desde un montaje de títeres”, plantea Ihonatan.

 

VIII

Cuando aprendes a defenderte, cambias.

Es más que probable que, si 30 hombres te atacan, serás derrotada.

Pero si aprendes a defenderte, cambias. Porque aprendes que no debes dejar que te ataquen, porque aprendes que levantar la voz es un acto de defensa, porque aprendes que no permitirás que te toquen pero no significa que podrás ir por allí lastimando a cualquiera.

Daniela Casillas pide pensar en la consecuencia de que Usha, Ia y Cloé lanzaran su campaña de guerra contra Kurama Tengu. Allí hay mujeres que se defienden y generan un cambio. Como las Brigadas Rojas que hoy trabajan en India, con la joven Usha Vishwakarma al frente.

En el montaje que se estrenará en septiembre de 2016 en el Torres Bodet, el final es una consecuencia violenta: “Va a resultar mala para algunos y buena para otros: pero genera, finalmente, un cambio”, me dice Daniela. “Esa descolocación de conceptos en la historia fue lo más importante que encontramos; en muchos niveles, la ruptura y el cuestionamiento de los conceptos sobre el hombre y la mujer en nuestra sociedad; allí está lo interesante para nosotros, allí está el planteamiento. Y es con lo que esperamos que la gente se pueda ir”.

“Ojalá que al público se le revuelvan un poco los conceptos”, continúa la directora. “En mi experiencia personal, eso hace falta: cuestionarlos. Que hombres y mujeres se pregunten sobre cómo su visión de lo masculino y femenino influyen esto”.

 

IX

Daniela Casillas le escribió a Usha Vishwakarma para contarle de La Brigada Roja. Usha contestó y la invitó a que El Tlakuache algún día visite Uttar Pradesh y las enseñe a usar títeres para su trabajo social. La idea está en el aire. La última vez que la directora tapatía entró al blog de las chicas indias descubrió su lucha por regularizar la venta de ácido en India: los esposos despechados y otros hombres suelen lanzarle ácido al rostro a la mujer que los ofendió. Los resultados son espantosos; muchas mujeres sobreviven para pasar el resto de sus vidas con la cara deformada. Es una vieja historia, vieja de veras, en el Asia india.

Frente al espectáculo lamentable de una mujer superviviente de la venganza con ácido de Su Hombre, algunas imágenes:

Usha en el teatro Torres Bodet, temblando de miedo, pero firme, la mano lista para el golpe, todo el cuerpo en guardia, cuando Kurama Tengu la llama una perra y le advierte que la va a matar.

Una joven de negro que abofetea a media calle, ante todos los vecinos, a un hombre de azul que, según el video en el blog de las Brigadas Rojas, la acosó mientras dormía. Está todo en el idioma local y no hay subtítulos, pero los cuerpos hablan: la muchacha es cada vez más valiente en medio de sus gritos agudos e infantiles, el hombre se achica cada vez más, de rodillas, en cuclillas, pidiendo paz con las manos. Once largos minutos de humillación.

El video que sigue empieza así: un muchacho indio que intenta razonar un pleito legal entre una joven y el hombre al que acusó de violación. La pregunta central: ¿estuvo bien que ella fuera al cine de madrugada, sola con su novio y sin que un pariente la acompañara?

La noche del Seven le pregunto a mi novia, de regreso a casa, si saldría a la calle ella sola, de noche. Dice que no y lo lamenta. Pero también dice que el kungfu le ha dado algo: un poco de confianza sobre su propio cuerpo. No temeridad, ni seguridad, ni superpoderes para meterse en medio de muchos hombres y no tener miedo.

Miedo va a tener siempre.

Ahora tiene un poco de confianza.

 

X

La Brigada Roja de El Tlakuache celebra los 15 años de este grupo tapatío de teatro de títeres y reúne a algunas de las jóvenes teatreras de Guadalajara más activas en los últimos años. La imagen final del montaje le recuerda a todo el mundo que el mal y la justicia no son conceptos simples. Pero es una mujer la que combate al mal y una mujer la que empieza la campaña por la justicia.

En Uttar Pradesh, India, una mujer de 23 años de edad comenzó una campaña aún en marcha por el derecho de cualquier mujer, de cualquier edad, a no sufrir violencia sexual en ningún caso. Se llama Usha Vishwakarma y usted puede escribirle aquí, a su correo electrónico.

Pero no vayamos tan lejos.

Quedémonos aquí, en Guadalajara.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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