Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Arrullo para una noche fría: mujeres en escena y objetos que cobran vida

 
 
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Domicilio: Teatro Jaime Torres Bodet: Chapultepec Sur y España, colonia Moderna
 
Precios: $150 general, $120 descuentos, $100 por persona en grupos de cinco
 
Horario: Jueves y viernes del 21 de noviembre al 13 de diciembre, excepto el 29 de noviembre; 20:00 horas
 
Temporada: Estreno en noviembre-diciembre de 2019
 


En pocas palabras

La fusión del teatro actoral con el teatro de objetos y títeres produce este espectáculo que explora la figura de la madre a través de la Historia

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Posted Noviembre 16, 2019 by

 
Qué hay que saber
 
 

La figura de una madre es un arquetipo para todas las épocas, y sus formas son casi interminables: la madre buena que cuida a los hijos, pero también la que los descuida y olvida, la que los abandona, la que los mata, la que se dejaría matar por ellos, incluso la que ha decidido no ser madre nunca. En torno a estas múltiples caras, los artistas Paloma Domínguez y Miguel Ángel Gutiérrez han creado la obra Arrullo para una noche fría.

El espectáculo es un trabajo unipersonal a cargo de Domínguez y con dirección de Gutiérrez. Ambos son bien conocidos en la ciudad: ella fue una de dos protagonistas de la reciente ganadora de la Muestra Estatal de Teatro 2019, La piel de metal, y él es el director de la compañía de títeres Luna Morena. Sus trayectorias, sin embargo, han sido muy diferentes: él es especialista en animación de títeres y objetos; ella, habitual de trabajos basados en la expresión corporal y vocal en diferentes géneros. La suma de lenguajes, que implica su fusión, además de la fundación de una compañía nombrada Animalsilencio, es parte del reto en Arrullo….

“La reivindicación del objeto es muy interesante. En el realismo los llamamos utilería: literalmente, los usamos; pero, después de esta experiencia, cuando regreso a los objetos, cobran un valor distinto y creo que potencian otras ramas del teatro

-Paloma Domínguez”

“La figura de la mujer, particularmente de la madre, ha sido frecuente para mí, sin que me lo propusiera; la muerte es un tema que ronda las inquietudes de Miguel. Este trabajo es acerca de las dos cosas”, explica Domínguez, “la figura arquetípica de la madre desdoblándose en diferentes historias de muerte, pérdida y lejanía. El hilo conductor, estético y dramático, son justamente arrullos que nos dimos la tarea de investigar”.

El texto dramático es resultado de un trabajo de laboratorio entre director y actriz, con base en la exploración de otros autores; hay, así, escenas basadas en textos de las autoras Érika Ramírez Diez y Daniela Rea, pero también un fragmento de la obra 2:14 PM de David Paquet, con la que trabajaron antes.

¿Qué hallará hará el público en esas interpretaciones? Domínguez asegura que el resultado ha merecido lecturas “bastante independientes”, pues el espectáculo permite que algunos espectadores vean a un mismo personaje en un proceso de duelo o bien a diferentes mujeres en situaciones separadas.

“Hay un arrullo en náhuatl, otro en ucraniano; nos interesaba crear esta sensación de un problema humano que ha sucedido en todas las geografías”, explica la actriz. “Y está Paloma allí, con mis miedos, mis deseos; yo no soy madre y, claro, la no maternidad es una especie de pérdida prematura; hay un cuadro que está dedicado a un hijo nonato, por ejemplo. A mí me hace pensar mucho en mis ganas de ser o no ser mamá, pero también en mi mamá y en mujeres que veo todos los días”.

La fusión de lenguajes es el punto de partida. Para la actriz supone el reto de trabajar con el lenguaje del teatro de objetos, que, admite, “no había entendido que era una filosofía: no coloca en el foco principal al humano, sino que le regresa su dignidad al objeto, sin que necesariamente represente a un humano; es un ser que merece un lugar en la escena, que además se poetiza y se resignifica de un montón de maneras”.

Hace mucho rompí con los purismos. A algunos titiriteros no les gusta mi trabajo justo por eso, porque el teatro de títeres tradicional también es muy purista”

-Miguel Ángel Gutiérrez

¿Cómo se dirige una obra en que la actriz tiene tanto que colocar, pero al mismo tiempo hay que tejer la relación con los objetos? El director Miguel Ángel Gutiérrez dice que exploraron diferentes elementos detonadores. “Uno de los primeros y principales objetos con los que jugamos es una máquina de coser que perteneció a la abuela de Paloma”, expone. “De allí, literalmente, empezó a tejerse todo lo demás. Es una representación del nido, decimos nosotros, que a través de los ejercicios vamos transformando”.

Gutiérrez subraya que el ejercicio terminó entrelazando las apuestas conceptuales con la experimentación en escena hasta el punto de que, a poner sobre la mesa elementos, temáticas y materiales, el resultado, “dicho de la manera más responsable, se ha dado mágicamente”. Entre sus bases teóricas estuvieron las de la artista e investigadora mexicana Shaday Larios y su metafísica de los objetos.

“Hay una atracción hacia elementos que, en el trabajo de escena, hacen surgir sus porqués. Son como enigmas; el principal fue la máquina de coser, que representa muchas cosas; era una especie de corazón de los hogares, después de la cocina. La pérdida es un punto de partida muy natural, del eros y el tánatos: la madre puede dar origen a la vida, pero también puede participar del lado opuesto”.

Gutiérrez admite que al principio fue difícil generar el encuentro entre el lenguaje actoral del cuerpo y la voz y la presencia de los objetos, materiales que no pueden moverse o actuar. “Creo que hemos logrado un balance. Paloma lo hizo muy bien; he visto la transformación en la comprensión de la escena, de la objetualidad, los principios de animación, todos esos elementos que para ella no son nuevos, pero sí abordamos desde un punto de vista muy distinto (…) Paloma habla de entrar en un punto de consentimiento y comprensión filosófica acerca de todos los elementos de la escena: cómo puede tener el mismo valor un vaso que una persona viva”.

Con el apoyo del programa nacional Creadores Escénicos y de Proyecta Producciones a escala estatal, Arrullo para una noche fría tendrá una temporada de siete funciones entre el 21 de noviembre y el 13 de diciembre, en el Teatro Jaime Torres Bodet. El cupo será limitado y las funciones serán a las 20:00 horas. Ya hay boletos a la venta en línea.

Entre jóvenes y expertos

Arrullo para una noche fría es un trabajo hecho por pocas personas en el marco del silencio de la compañía Animalsilencio, pero el equipo está integrado de forma destacada por jóvenes recién egresados de la escuela Inart o artistas experimentados: a la asesoría de Gabriela Cuevas en asesoría de movimiento y corporal y el trabajo en escenofonía de la artista multidisciplinaria Natalia Gómez se suma, por ejemplo, el del recién egresado Leonel Jiménez en la producción ejecutiva o la estudiante Sinahí Carbajal como asistente de producción.

El espectáculo fue acompañado por Mireya Contreras en el diseño de vestuario, de Maritza Lavín en la fotografía y de Rubén Flores en el diseño de imagen, mientras que el propio director Miguel Ángel Gutiérrez se encarga del espacio escénico, la iluminación y el trabajo con los objetos.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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