Periodismo y teatro en Guadalajara

 


A cautivar al público en Periplo

 

 
Lo básico
 

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Domicilio: Foro Periplo: Prisciliano Sánchez 790 entre Rayón y Camarena
 
Precios: $120 general, $100 con descuento
 
Horario: Cautivos: jueves 2 de junio, domingo 12 y sábado 18; El juego: sábado 4, viernes 10 y viernes 17. Jueves, viernes y sábados: 20:30 horas; domingos: 18:00 horas.
 


En pocas palabras

El grupo El Cubano Teatro presenta dos montajes diferentes que exploran distintas vanguardias del siglo pasado, con el reto de demostrar al público por qué siguen vigentes.

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Posted Junio 1, 2016 by

 
Qué hay que saber
 
 

El Cubano Teatro llega al Foro Periplo en junio para cautivar con teatro de vanguardia: Cautivos es un montaje que junta La historia del zoológico de Edward Albee y Antes del desayuno de Eugene O’Neill, dos clásicas dramaturgias estadounidenses.

Son piezas, dice el director Raúl Jesús González, del todo vigentes, y el grupo ha buscado el modo de subrayar su actualidad. En Antes del desayuno eso está a cargo de la pareja involucrada, explica el director al hablar del texto de O’Neill, historia contada en un monólogo de un acto sobre una pareja para la cual las carencias económicas podrían ser salvables.

Y en La historia del Zoológico, aun cuando el conflicto se suscita en los años cincuenta, el equipo creador también se propuso acentuar los aspectos más vigentes de estos personajes y presentarlos como actuales: “Una persona acomodada sacrifica sus propios ideales por llevar un estilo de vida económicamente mejor y para ser más aceptado socialmente: no es consecuente con lo que ellos sienten; eso también se ha agudizado’’, observa González sobre los célebres Peter y Jerry de la pieza, dos personajes de clases sociales muy dispares que coinciden un domingo en Central Park.

“En El zoológico hay combate escénico; en El juego, el análisis psicológico; nos ayudan a crear lo que hay en su visión”

Marcela Vélez, actriz y productora.

Entonces, ¿cómo se juntan las versiones libres de dos textos como éstos? Para la actriz y productora Marcela Vélez, el hilo conductor claro está en las dos historias, que “hacen ver que las vidas de cuatro humanos están unidas: están cautivos en ciertas situaciones”.

El segundo montaje es El juego, de la venezolana Mariela Romero. El director recuerda que la obra, gestada en los años setenta, proviene de una época en que “se empezó a hacer teatro de vanguardia, de inquietudes sociales, rupturas con el realismo, mezclas de muchos estilos. Es un realismo simbólico: en su conflicto las dos protagonistas marginales, aplastadas por el sistema, está vigente: ha cambiado muy poco el mundo’’.

El texto provee de realismo y elementos simbólicos al montaje: los personajes pasan del realismo del poder del más fuerte, al símbolo que muestra ese poder mediante el juego. El juego se presentará el sábado 4 de junio y los viernes 10 y 17, a las 20:30 horas.

 

 

El Cubano Teatro

Grupo y proyecto pedagógico y artístico instalado en Guadalajara, El Cubano Teatro está integrado por los actores en los elencos de Cautivos y El juego, pero además forma actores y trabaja con otros profesionales con un enfoque stanislavskiano.

Desde 2007 el grupo combina los montajes con el trabajo formativo: cada curso tiene un examen y a partir del segundo curso el actor debe hacer escenas o cuentos. Cada ciclo puede devenir en la participación de los actores en montajes posteriores: “Según lo que debe hacerse en la metodología es el montaje que yo escojo y los actores que tenga”, advierte el director Raúl Jesús González: qué es lo que puede desarrollar ese actor, qué es lo que necesita para que dé un salto”.

Más información en Facebook.

 

“Todo vale si se hace con un contenido y está justificado”: Raúl Jesús González

El director de Cautivos y El juego defiende no sólo la vigencia de textos como los de Albee, O’Neill y Mariela Romero, incluidos en estos montajes: para él, el contenido, y su relación con el público que verá los espectáculos, es lo que importa, según explica en entrevista.

Una imagen de la versión de El juego de El Cubano Teatro. Imagen tomada del evento en Facebook de los dos montajes.

Una imagen de la versión de El juego de El Cubano Teatro. Imagen tomada del evento en Facebook de los dos montajes.

—¿A qué se refiere con el término teatro vanguardista?

—Las obras son de teatro vanguardista en cuanto a su estética, sobre todo Zoológico, porque se empezó a hacer un teatro de vanguardia con influencia del teatro absurdo, una ruptura con el realismo clásico, y plasma también el sentido social de las obras. Es un teatro que es realista, pero lo metemos un poco en la vanguardia.

 

—¿Por qué montar a la vanguardia del siglo pasado?

—Por la vigencia que tiene: una de las obras es de 1916 y la otra 1958 y los conflictos están vigentes; más que vigentes, agudizados.

Una de las cosas que tiene el arte posmodernista es que hacer vanguardia es más difícil: lo que era vanguardia en los años cincuenta y sesenta hoy son clásicos

 

—¿Qué tan difícil o sencillo es expresar ese lenguaje escénico en la actualidad?

—Una de las cosas que tiene el arte posmodernista es que hacer vanguardia es más difícil: lo que era vanguardia en los años cincuenta y sesenta hoy son clásicos. Hay que buscar que sean los contenidos los que reinen, inclusive con la fusión de diferentes disciplinas artísticas. Todo vale si se hace con un contenido y está justificado. Para mí, ser de vanguardia ahora es ser contenidista y hacer una propuesta de una estética que no clasifiquemos en un género; hay obras que están con la misma estética en que fueron montadas y pueden ser aburridas para la gente.

 

—Ustedes dicen que estas obras permiten ver más allá de lo cotidiano. ¿Por qué?

—Por la estética, el valor y la metáfora que se elabora con el montaje: te hace que tú veas más allá de lo cotidiano que el contexto de la obra, porque te lleva a una reflexión sobre tu propia vida y la de la gente que te rodea. Son textos muy poéticos, en la propia gramática; en O’Neill es implícita, en la manera en que los personajes expresan sus sentimientos; esa poesía hay que entresacarla porque, si no, el texto se torna en un ritmo puro; para mí no tiene sentido hacerlo: mejor me lo leo y ya. No son cualquier dramaturgo, y esa poesía está en la propia construcción del texto.


Viridiana Quintero

 
Estudiante de Sociología, estudiante de talleres de actuación y colaboradora en ÁgoraGDL.


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