Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Vivos se los llevaron, vivos los recuerdan los niños también

 

 
Lo básico
 

Precio: Sábados, $120 general; domingos: $100 general, $60 con credencial de descuento y $50 grupos de cinco personas en adelante
 
Horarios: Sábados y domingos de septiembre de 2015 y hasta el 18 de octubre, 13:00 horas
 
Temporada: Estreno en septiembre y octubre de 2015
 
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En pocas palabras

Desapariciones forzadas: ¿son o no un tema para el teatro para niños? Este grupo de teatreros jaliscienses dice que claro que sí: ni modo que los niños vivieran en otro país.

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Posted Septiembre 19, 2015 by

 
Lo que debes saber
 
 

En su debut como directora, la actriz Sofía Olmos reúne a los actores Daniela Casillas y Daniel Macías en una producción que ella misma adapta desde los textos de Jairo Buitrago, Camino a casa, acerca de una niña en una familia que ha perdido a un joven víctima de una desaparición. Es teatro para toda la familia, pensado especialmente para toda la familia pero, como ocurre siempre con el teatro de Olmos, particularmente para que los niños lleven algo a casa después de verlo y potencien su discusión con los adultos de la casa. Ahora bien: ¿se puede hablar de desapariciones forzadas —dos mil y tantos en Jalisco, más de veinte mil en México, los 43 de Ayotzinapa— en el teatro para niños? Los dos actores y la novel directora, experta y premiada actriz del teatro para este tipo de públicos, hablan sobre este asunto en entrevista.

¿Por qué sí se puede hablar sobre las desapariciones en el teatro, y para públicos tan distintos como los que persigue Camino a casa?

Daniela: El tema está abordado desde el punto de vista de una niña de ocho años, Alexa; ella vive la ausencia de su hermano sin que nadie le explique qué sucede, qué pasó, cuándo va a regresar. Pienso que la adaptación que hizo Sofi se trabajó desde esa óptica, esa visión, que amplía la posibilidad de identificación y comprensión del espectador, y que desde ahí es un acierto: que la obra esté planteada desde el punto de vista de una niña de ocho años y cómo resuelve las preguntas acerca de la ausencia de su hermano mayor. Alexa iba sola camino de la escuela a la casa y antes su hermano la acompañaba; ahora lo que hace es imaginar a su hermano en ese trayecto; ve una estatua de un león en el camino y se imagina que se convierte en su hermano y se vuelve su acompañante durante este periodo de ausencia que ella vive sin respuesta. Es Leo, y ese personaje juega también con las posibilidades de la relación entre los hermanos: juega, molesta, necesita su protección también. Desde allí, la obra no es dura, no es triste, no es violenta; no estamos hablando sólo de la desaparición, sino de cómo la interpreta una niña de ocho años y cómo lo vive en su cotidianidad. (…) Es muy interesante el papel de la imaginación en la obra y en el personaje de Alexa. Lo trabajamos mucho desde no mostrar una sola cara, sino todo lo que se vive en esa ausencia, y sobre todo esa ausencia de respuestas.

Fotografía de Jaime Martín/Cultura UDG, publicada en la cuenta de Flickr de Cultura UDG.

Fotografía de Jaime Martín/Cultura UDG, publicada en la cuenta de Flickr de Cultura UDG.

¿Qué es lo que hace Leo, qué le dice a los espectadores?

Daniel: Leo es el hermano mayor de Alexa, que era estudiante y desaparece y regresa en la imaginación de la niña para protegerla, para que no esté sola; aunque todo esté en la cabeza de la niña, para ella es muy real. Creo que regresa para darle apoyo a Alexa, para decirle: “Todo está bien; a pesar de que no sepas dónde estoy, siempre voy a estar allí, aunque sea en un recuerdo, en la memoria”. Es algo que al final de la obra termina por aclararse: a los ocho años todos queremos ser protegidos por alguien, necesitas sentir que alguien te está cuidando. A esta niña de repente le dicen que se tiene que regresar sola a casa porque su mamá tiene que irse a hacer el quehacer y la comida; debes arreglártelas solo y todas las circunstancias te orillan a madurar. Yo estaba pensando si es peor perder a alguien en vida o en muerte: en muerte, quieras o no, sabes que no va a regresar; en vida, sólo te preguntas: dónde está, quiero que regrese, que alguien me explique dónde está. Son las preguntas que Alexa se hace constantemente y que ella sola empieza a responderse porque la mamá no quiere tocar el tema, por mil cosas, por el tabú, por el miedo. Ella empieza a atar todas las pistas hasta que le dice a su mamá: necesito que me digas qué está pasando, sin mentiras.

Se habla mucho sobre la búsqueda de la verdad. Es una búsqueda que pone Sofía en el texto: al final, la verdad siempre sale como un sol. Es una de las grandes preguntas que dejamos al espectador. ¿La verdad se puede buscar? Es lo que hace Alexa: busca la verdad porque nadie se la explica; ella la demanda, como una niña de ocho años. Si ella lo hace, a todos nos queda esa pregunta abierta: la verdad allí está; habrá que buscarla…

Ustedes invocan el poder de la imaginación en los niños para resistir temas que a los adultos nos costarían mucho trabajo. Pero en México, por la relación que tenemos con el tema de las desapariciones, la imaginación no nos sirve para enfrentarlo. ¿Qué propone la obra: que la imaginación es un arma extra para los niños?

Daniela: Yo pienso que sí porque se habla mucho sobre la búsqueda de la verdad. Incluso es una búsqueda que pone Sofía en el texto: al final, la verdad siempre sale como un sol. Me parece que es una de las grandes preguntas que dejamos al espectador. ¿La verdad se puede buscar? Finalmente es lo que hace Alexa: busca la verdad porque nadie se la explica; ella la demanda, como una niña de ocho años. Si ella lo hace, a todos nos queda esa pregunta abierta: la verdad allí está; habrá que buscarla.

Jaime Martín Cultura UDG (1)ok

¿Cómo fue trabajar con Sofía? ¿Cómo fue el trabajo que ella les propuso?

Daniel: La propuesta de “darle luz” a los momentos fue muy clara para mí: a pesar de que el momento es muy fuerte, no irnos a hacia la melancolía, hacia abajo, porque el niño lo podría rechazar y no empataría con lo que está pasando, con el tono de la obra. Aparte, visualmente es muy agradable.

Daniela: Corporalmente también trabajamos mucho con la dinámica en el escenario: que nuestros cuerpos no estuvieran cotidianos, que saltara esta sensación de juego, lúdica, con más amplitud.

¡Claro que eso es para niños! Estamos viviendo la misma historia; los niños no están en otro planeta, sino en el mismo país

Sofía, ¿qué añade o suma a tu experiencia este espectáculo, luego de las cosas que has hecho en teatro para públicos infantiles?

Sofía: Que ahora haga dirección cambia toda mi visión del trabajo. Es otro universo que como actriz llegas a semblantear, a vislumbrar, el director está contigo pero tiene otra visión, y de este lado te das cuenta de muchas cosas, del compromiso de todos los que están incluidos, para armonizarlas, pero también el compromiso de que yo los invité a hablar de esto. Y está la otra vertiente: es cierto que el teatro para niños es muy luminoso, muy alegre, pero el niño también vive pesares y no por eso no vamos a hablar de ellos, y es algo muy chistoso que me ha estado pasando: el cine se anima a hablar de estas cosas; (la película) IntensaMente (de Pixar) fue genial, y habla de una crisis que vive la niña que uno como adulto no entiende, pero el teatro para niños siempre ha estado como para otra vertiente. En Europa (durante la gira de trabajo que hizo en 2014, para participar en el congreso XVII Congreso Mundial ASSITEJ de Teatro para Niños y Jóvenes y el XVIII Festival Internacional de Teatro para Niños y Jóvenes Korczak 2014) vi temas que hacen que uno diga: “No, eso no es para niños”. ¡Claro que eso es para niños! Estamos viviendo la misma historia; los niños no están en otro planeta, sino en el mismo país. En esta ocasión (la desaparición de) los 43 (de Ayotzinapa, Guerrero) fueron como el empuje para hablar de esto, pero la historia de las ausencias en México es muy extensa. Bueno, supongo que los 43 dejaron niños: hijos, hermanos, primos, y siempre los dejamos a un lado. Los niños tienen acceso a información y van a preguntar: ¿qué es esto, papá?, y se genera un diálogo. Sigo con la hipótesis de que el teatro para niños no se cierra en el escenario, sino en la casa, cuando el papá y el niño comparan la experiencia que vivieron: el niño de una forma, el papá de otra, y hay un punto de encuentro cuando hablan de esto.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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