Periodismo y teatro en Guadalajara

 


 
ESTE MES
 

Qué difícil ser un monstruo y cómo mantener atentos a los niños

 
 
Lo básico
 

Precio: $100 general, $80 estudiantes
 
Horarios: Sábados y domingos 13:00 horas, del 14 al 29 de abril
 
Temporada: Tercera temporada en abril de 2018
 
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En pocas palabras

La primera obra del Colectivo Pies Hinchados regresó en abril de 2018 a la cartelera con sus títeres de un mundo de monstruos y niños a los que les cuesta trabajo vencer sus miedos

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Posted Abril 25, 2018 by

 
Lo que debes saber
 
 

Todos hemos sentido miedo. Eso es un hecho. De niños le tenemos miedo a la oscuridad o al coco. De adolescentes le tenemos miedo a reprobar matemáticas o a que nos rechacen los compañeros. De adultos le tenemos miedo a los bancos o a las desapariciones forzadas. Por distintas cosas y en distintas etapas de la vida, pero miedo, a fin de cuentas.

Es difícil ser humano. Es difícil ser un niño, un adolescente o un adulto. Pero dice el Colectivo Pies Hinchados que también es difícil ser un monstruo, sobre todo si no asustas (un monstruo tiene que asustar, ¿verdad?). Eso es lo que le pasa a Polo, el peludo y púrpura barrendero de la feria de los monstruos que durante mucho tiempo ha soñado con debutar en el espectáculo y ha sido rechazado sin más. Polo se esfuerza, practica todos los días por ser un buen monstruo. ¿Qué será más poderoso? ¿Su individualidad o lo convencional? ¿Encontrará algo en él aún más valioso que su capacidad para asustar?

Es indudable que el grupo ha sabido captar la atención de los niños, pues, ávidos de participar, ayudan a los personajes en sus cuestionamientos; no les importa a quién le habla el personaje: ellos gritan, ríen a carcajadas y se divierten”

Mientras Polo anda en este vaivén de pensamientos, en otra dimensión vive Timmy, un niño tan miedoso que hasta ir al baño solo le cuesta trabajo. Por suerte para él, su hermana Valentina —que es muy valiente, por supuesto— le ayuda a sobrellevar sus miedos, a enfrentarlos y finalmente a derrotarlos. Polo y Timmy podrán verse muy diferentes, pero por dentro ambos tienen luchas que tomar y demonios a los que enfrentarse. Quizá, después de todo, lo difícil sea ser, no necesariamente un monstruo o un humano, sino simplemente ser.

El espectáculo para niños Qué difícil ser un monstruo es la ópera prima del Colectivo Pies Hinchados, compañía que después nos trajo La luz que causa una bala, de Saúl Enríquez y pensada para adolescentes. El colectivo formado por miembros jóvenes de la escena local apuesta por una dramaturgia colectiva (es decir, escrita originalmente por el grupo) y nos trae un texto sobre lo que nos da miedo y lo que nos hace diferentes. Sobre un viaje a un mundo desconocido para dejar de tener miedo. Sobre monstruos buenos y otros no tanto.

La obra consigue muy buena respuesta del público infantil. Es indudable que el grupo ha sabido captar la atención de los niños, pues, ávidos de participar, ayudan a los personajes en sus cuestionamientos, que a veces son dirigidos a ellos y otras veces no; no les importa a quién le habla el personaje: ellos gritan, ríen a carcajadas y se divierten.

La obra es sencilla en su anécdota, incluso predecible si se mira con un poco de detalle. No deja de ser efectiva en su mensaje, aunque quizá sí lugar común, hoy que, políticamente hablando, ser diferente es una virtud que se defiende tanto”

El grupo explora diversos recursos escénicos para llevarnos al mundo de fantasía que plantea. Polo, por ejemplo, es un títere gordo y simpático, pero otros monstruos son interpretados con las manos, con rollos de papel higiénico o con el mentón de un actor al que acuestan y le ponen ojos de títere. Después, vemos el viaje al otro mundo con coreografías, humo, juegos con la iluminación y sombrillas. La obra en momentos puede ser visualmente poderosa y quizá sea ésta una de las principales razones de que los niños se queden tan atentos. Los vestuarios son coloridos y brillantes también.

No podemos dejar de lado la cotidianidad de algunas escenas. Seguramente muchos niños llegan a identificarse con el tímido Timmy que no puede hacer amigos en la escuela o el tímido Timmy que le tiene miedo a las cucarachas. Esto podría llevarlos a sentir cercana la obra, a decir “a mí también me pasa eso” y darle otra perspectiva a su realidad para enfrentarse a ella. Habrá que platicar con ellos.

La obra es sencilla en su anécdota, incluso predecible si se mira con un poco de detalle. No deja de ser efectiva en su mensaje, aunque quizá sí lugar común, hoy que, políticamente hablando, ser diferente es una virtud que se defiende tanto y puede ser tan poderosa; hoy, cuando casi, casi está de moda la individualidad y el que no es diferente es raro (paradójico, ¿no?).

Que difícil ser un monstruo es un proyecto sencillo, empático y que propicia la convivencia que tanto nos gusta en el teatro. Sin embargo, ¿es solamente esto lo que esperamos de una obra infantil o hay más? Más allá de la hora de diversión ofrecida, ¿habrá un niño en casa que deje de tener miedo recordando al simpático Polo o a la valiente Valentina? Yo he escuchado algunos testimonios que dicen que sí. Si usted tiene alguna otra respuesta, lo invito a que me la escriba en los comentarios y, mientras, no olvide que a Qué difícil ser un monstruo le queda un fin de semana en el Teatro Experimental de Jalisco: sábado y domingo a las 13:00 horas.


Jorge Arturo Tovar

 
Colaborador de Puro Drama en Radio UDG. Locutor, actor y dramaturgo en formación.


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