Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Nos reímos de los monstruos (aunque nos den miedo)

 
 
Lo básico
 

Precio: $100 general; $80 niños, estudiantes, maestros y tercera edad; $60 compra anticipada en línea; $60 grupos de 5 personas (en taquilla)
 
Horarios: Domingos, 13:00 horas, del 4 de junio al 30 de julio
 
Temporada: Segunda temporada en junio y julio de 2017
 
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En pocas palabras

La obra de teatro familiar “¡Qué difícil ser un monstruo!” arranca una segunda temporada, todos los domingos de junio y julio

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Posted Junio 1, 2017 by

 
Lo que debes saber
 
 
  • Una versión más breve de este texto se publicó en El Informador.

Cuando uno era niño le tenía miedo a los monstruos que vivían debajo de la cama; resulta que los niños de hoy, también, pero los adultos de hoy sabemos que los monstruos no son reales. ¿Conclusión? Tener miedo de noche, cuando uno es niño, es perfectamente normal. Y hay una obra de teatro que además invita a que todos nos riamos de eso.

¡Qué difícil ser un monstruo! pretende que los niños se diviertan con la odisea de dos hermanitos que deciden enfrentar a estos seres temibles en su propio terreno y que descubren que, de hecho, en el mundo de los monstruos uno se lo pasa bastante bien. La obra del Colectivo Teatral Pies Hinchados tuvo una primera temporada en febrero en el Teatro Jaime Torres Bodet, al tiempo que rondaba por espacios como Papirolas y el Festival Tala 2017.

En junio, el montaje apoyado por el fondo Proyecta 2016 vuelve a un foro, el Teatro Vivian Blumenthal, para una temporada más larga con su apuesta de entretenimiento ligero y amable, con la esperanza de que los papás se reconozcan en los miedos de sus niños.

Y no es que los artistas tuvieran una aspiración pedagógica, pero sí conocieron a papás que les contaron que sus hijos ya no tienen miedo de los monstruos después de ver la obra. “Eso nos hace sentirnos contentos”, plantea la directora  Gabriela Pescador: “Queremos divertir al público, pero está bien que además no sea una diversión banal”.

El efecto es producto de una dramaturgia generada por los propios actores en los ensayos y con improvisación, para empezar, pero también con una combinación de técnicas que va de los títeres a los objetos, pasando incluso por máscaras.

La obra propone a los niños que se adentren poco a poco y a risas: “Se dan cuenta de que hacemos teatro dentro del teatro: que los muñecos no son monstruos, y quizá eso los ayuda a pensar que los monstruos no son de verdad”. El actor Luis Córdova añade el caso de Polo, uno de los personajes: “Al principio da miedo, pero luego los niños se enamoran de él y piensan que los monstruos son nuestros amigos, que los monstruos son del tamaño de tus miedos”.

“Quería una obra que no fuera plana; la mayoría de los que hacemos teatro competimos con el cine y los niños lo que quieren son cosas visuales”, cuenta Gabriela Pescador, quien admite que el proceso fue complicado pero, al final, el trabajo de los actores, tanto de los que conocían tales técnicas como de quienes apenas comenzaban a explorarlas, dio identidad a la obra.

Y hay todavía otro elemento en ¡Qué difícil ser un monstruo! que, opina Luis Córdova, la hace cercana: que para desarrollarla se consultó precisamente a niños. La directora trabaja con terapeutas especializados en pacientes pequeños, a los cuales pudo consultar sobre sus miedos.

Pescador aprendió allí algo que sabe cualquier papá con hijos chiquitos: que los niños de hoy tienen los mismos miedos que los que tuvieron sus padres. “Obviamente hay niños con problemas provocados, pero la mayoría tenemos los mismos miedos: son emociones que todos debemos tener”.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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