Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Isabela: ¿qué pasa en el teatro para bebés?

 

 
Lo básico
 

Precio: $100 por cada adulto y $80 por cada bebé
 
Horarios: 12:00 y 13:00 horas, del 15 al 30 de octubre; cupo limitado
 
Temporada: Quinta temporada en octubre de 2016.
 
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En pocas palabras

El teatro para bebés está en México y en Guadalajara y la nueva temporada de ¿Dónde está Isabela? es un buen pretexto para discutir cómo ocurre un espectáculo de este tipo.

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Posted Octubre 16, 2016 by

 
Lo que debes saber
 
 

En octubre de 2016 llega la quinta temporada de ¿Dónde está Isabela? y, al tratarse de la primera vez que artistas tapatíos del teatro producen un espectáculo dirigido en forma prioritaria a bebés, es decir, niños de cero a tres años de edad, es natural que haya dudas sobre todo lo que contiene este esfuerzo: ¿teatro para niños tan pequeños que no pueden ir solos al baño?

Como defiende el grupo A la Deriva Teatro, responsable de este espectáculo que acaba de regresar a la actividad, y como expusieron los demás artistas invitados al Festival Internacional de esta actividad —creado por el mismo grupo y sostenido por compañías con las que los tapatíos integran una red de creadores—, el teatro para bebés es una disciplina ya experimentada, estudiada con profundidad y practicada por auténticos especialistas.

Si usted tiene dudas aún sobre lo que esto implica, pero tiene curiosidad de ir al teatro con su bebé, he aquí algunas pistas.

¿Dónde está Isabela? eb el Auditorio Telmex, quinta temporada en octubre de 2016. Foto: Facebook Auditorio Telmex.

¿Dónde está Isabela? en el Auditorio Telmex, quinta temporada en octubre de 2016. Foto: Facebook Auditorio Telmex.

Tres décadas de tradición

En 2016 el investigador escocés Ben Fletcher-Watson publicó su tesis para el doctorado del Conservatorio Real de Escocia y la Universidad de St Andrews Más poema que obra: hacia una dramaturgia de las artes escénicas para los primeros años (disponible en PDF). Allí registra investigaciones académicas sobre el tema y apunta que el primer documento grabado de teatro para bebés en el mundo procede de Francia en 1987: L’oiseau serein (El ave serena), de Joëlle Rouland’s.

¿Dónde está Isabela?, espectáculo a presentarse durante el Fitpa 2016. Foto: Facebook ¿Dónde está Isabela?

Función de ¿Dónde está Isabela? en el Fitpa 2016. Foto: Facebook ¿Dónde está Isabela?

No historia: espectáculo

Las obras de teatro para bebés no necesariamente presentan un argumento en donde un personaje vive un conflicto de principio a fin, como ocurre en la narrativa y el drama convencionales. Presentan temas sobre experiencias de los bebés. Por ejemplo, ¿Dónde está Isabela? reorganiza el juego del “¿’on ‘tá bebé?” con diferentes objetos y rutinas. Con-templar, que Teatro en Espiral trajo desde Tijuana, juega con los sentidos físicos: cosas que mojan, cosas que dan calor, a lo largo de las cuatro estaciones del año.

Pero también hay drama: en Cerca, de Teatro Al Vacío, se muestra a dos personajes que bailan en un escenario vacío; por su mochila y su vestuario, un adulto sabe que es un día de campo, pero no importa si los niños pequeños no lo entienden: siguen el esfuerzo de un personaje por jugar con el otro, que es tímido y lo rehúye: la historia se resuelve y hay incluso un clímax.

La actriz Greta Clough, en el blog de la asociación escocesa A Younger Theatre, plantea que, aun si es para bebés, un espectáculo debe tener una historia significativa y profunda: “El personaje del titiritero en Duvet Day tiene una lucha y un viaje personales, como en cualquier obra, y verlo es un poco doloroso, porque reconocemos esa lucha. Los niños pequeños y los bebés tienen una capacidad extraordinaria para la empatía: déjalos que la ejerciten”.

Función de Cerca. Fotos: ÁgoraGDL.

Función de Cerca. Fotos: ÁgoraGDL.

No estimulación temprana: convivencia

La estimulación temprana persigue provocar de forma consciente y calculada la activación de ciertas funciones neuronales en los bebés, para que puedan acelerar su desarrollo y sus habilidades cognitivas. El teatro para bebés, no: sólo ofrece un espacio lúdico y de entretenimiento.

Una ley de estos espectáculos es que los artistas buscan siempre la mirada del público: algunos bebés se cohíben, pero otros se sienten incluidos. El director italiano Roberto Frabetti, que trabaja para niños desde 1976 y para bebés desde 2005 en la histórica compañía La Baracca, dio una conferencia virtual en el Fitpa y describió a los niños más chiquitos como el mejor público de teatro: “Los bebés son los que te enseñan la importancia de escuchar: nunca te van a aplaudir; la retroalimentación te la dan escuchándote, estando atentos a ti”.

Videoconferencia con Roberto Frabetti. Foto: Fitpa.

Videoconferencia con Roberto Frabetti en el Fitpa 2016. Foto: Fitpa.

No tonito chiqueado

Otra clave está en considerar que los bebés son personas: seres humanos que se emocionan, recogen información de su entorno y desarrollan su propia inteligencia. Los espectáculos traducen esto en cosas simples, como la proscripción de tonos de voz “infantiles”: su apuesta es hablar desde la altura de los niños, pero sin fingir ante ellos.

Rosy García y Urtza Zuazo, los integrantes del grupo español Teatro Paraíso que vinieron a Guadalajara en julio, insistieron en que, en lugar de aplaudir, los bebés hacen cosas como permitir que los actores se acerquen para abrazarlos (o ir ellos a abrazar a los actores, si ya pueden caminar). No sólo es un gesto simpático, según los artistas: es una demostración de que compartieron lo que los actores les ofrecieron.

Kubik, espectáculo a presentarse durante el Fitpa 2016. Foto: cortesía Fitpa.

Kubik, espectáculo a presentarse durante el Fitpa 2016. Foto: cortesía Fitpa.

No tradición: experimentación

El teatro para bebés llegó apenas en esta década a México: Teatro Al Vacío estrenó en 2013 Umbo, considerado el primero de este formato en el país. Pero cientos de creadores en el mundo se dedican al teatro para bebés y para las audiencias más jóvenes. El IV Foro Internacional de Investigadores y Críticos de Teatro para Niños y Jóvenes, de Buenos Aires, Argentina, en julio pasado, reunió a especialistas de cuatro continentes —desde el dramaturgo japonés Asaya Fujita hasta el crítico argentino Jorge Dubatti— en torno al teatro para bebés.

En el Fitpa de Guadalajara hubo cinco espectáculos, parecidos entre sí, pero los artistas responsables dijeron acusar influencias muy diferentes de otros países.

Estados Unidos descubrió esta corriente también en esta década. El sitio AmericanTheatre.org publica cada vez más noticias sobre el tema (lo identifica con el movimiento “teatro para los más jóvenes”, TVY en inglés) y subraya cómo, aunque abundan trabajos que más parecen instalación artística que teatro, las compañías vuelven a las raíces de lo teatral: el juego, el símbolo, la sorpresa en lo cotidiano y el contacto con el público.

En The New Yorker se puede leer la breve reseña Theatre for babies, del periodista especializado Michael Schulman, sobre las funciones en Nueva York del show irlandés Babble. No hay muchas publicaciones más en la famosa revista y su reseña data apenas del 20 de abril de 2016.

En el Fitpa de Guadalajara hubo cinco espectáculos, incluido desde España Kubik, de Teatro Paraíso, que invita a los niños a observar cómo cubos y esferas sirven para construir cosas. La obra ha sido considerada para varias investigaciones universitarias en España y en el artículo de 2014 Acompañando las emociones de la pequeña infancia (0-3 años) mediante el teatro, un grupo de investigadoras de la Universidad del País Vasco anota coincidencias de Kubik con varios espectáculos, entre ellas que para los bebés “las obras de teatro constituyen un espejo de sus emociones, sus problemáticas y sus vidas, son ventanas donde pueden ver los problemas y las emociones que experimentan sus pares”.

Función de estreno de Pulsar, en el Fitpa de Guadalajara. Foto: ÁgoraGDL.

Función de estreno de Pulsar, en el Fitpa de Guadalajara. Foto: ÁgoraGDL.

No guardería: público

Otro motor del teatro para bebés es la inclusión: quiere mostrar que los seres humanos de cero a tres años también tienen derecho a espectáculos… y a espacios y actividades sociales, en general, pensados para ellos: ¿qué descubren las autoridades de una ciudad donde, para que los papás lleven al teatro a sus bebés, hay que cruzar con la carriola las obras del tren ligero? La directora de Isabela Susana Romo pregunta esto de varias maneras pero subraya la conjetura: si los bebés fueran tomados en cuenta como usuarios de la ciudad, ¿no tendríamos mejores ciudades?

Pero hay un llamado a dejar que los bebés rompan ciertas reglas: a veces invaden el escenario, si alguno llora no importa, si otro necesita comer que coma allí, si ensució el pañal hay un cambiador al lado del escenario…

El espectáculo continúa: cada papá se hace responsable y decide, si gusta, que mejor se van porque el niño llora demasiado, o que se quedan porque en un ratito va a calmarse. No es, pues, como llevarlos a la guardería: el espectáculo no está planeado para arrullarlos, sino para que disfruten un rato de entretenimiento.

Imagen de Jaime Martín/Cultura UDG.

Imagen de Jaime Martín/Cultura UDG.

No ocurrencias: planes

Todo lo anterior ilustra otro rasgo en común: el teatro para bebés no es improvisado. Las compañías que participaron en el Fitpa 2016 y otras del mundo que explican su trabajo coinciden en buscar asesoría de pedagogos, pediatras, psicólogos y más, que las ayuden a diseñar espectáculos. Los actores entrenan de forma especial: ante los bebés, es necesario ser más sensible a los cambios de ánimo del público. Los actores de Isabela Mae Vázquez, Oz Jiménez, Sheila Bañales y Scarlet Garduño han explicado varias veces que el reto actoral tiene que ver a partes iguales con el reclamo técnico y con el desafío sensible: la costumbre dicta que los adultos le acerquen la cara a los bebés para hacerles cariñitos o que los carguen como si fueran juguetes, pero procurar el tono preciso con el que hay que dirigirse a ellos, buscar un tono de voz que no sea agresivo ni invasivo, y al mismo tiempo aprovechar cualquier breve gesto que revele que están divirtiéndose como público, supone algo más que sólo paciencia y preparación.

Imagen de Jaime Martín/Cultura UDG.Imagen de Jaime Martín/Cultura UDG.

¿Dónde está Isabela?

En la única obra tapatía de este formato de teatro, tres actores —que acá se llaman jugadores, tanto porque asumen el espectáculo como un rato de juegos como por lo que tienen de players en inglés— reciben a los bebés desde la entrada del teatro y preparan un espacio cómodo, suave y limpio para que los bebés jueguen con ellos al “peekaboo” que en México conocemos como “¿’on ‘tá bebé?”.

Los resultados son simpáticos y adorables (sobre todo porque el grupo tapatío A la Deriva Teatro se preocupa por diseñar el espacio más amable posible para los niños), pero además son un muestrario de “cosas de bebés”: niños que ríen o se asustan, niños que lloran o interrumpen la “obra” para jugar con los actores, niños con los ojos abiertos y muy atentos a los movimientos, niños que se quedan dormidos. Como en el teatro convencional, pues, pero con público pequeño.

Función de ¿Dónde está Isabela? en el Fitpa. Foto: ÁgoraGDL.

Función de ¿Dónde está Isabela? en el Fitpa. Foto: ÁgoraGDL.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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