Periodismo y teatro en Guadalajara

 


Soñé que éramos amigos

 

 
Lo básico
 

Precio: $100 general, $80 con credencial
 
Horarios: Sábados, 19:00 horas; domingos, 18:00 horas
 
Temporada: Segunda: sábados y domingos de febrero y hasta el 1 de marzo
 
Edades:
 
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Lo mejor


La dirección de Susana Romo, muy presente en el trazo de la escena con el que trabajan las actrices y en apoyos visuales a lo largo del montaje

Lo mejorable


El énfasis, a veces redundante, en el discurso sobre la equidad de género


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Posted Enero 26, 2015 by

Los hombres y las mujeres no se entienden en el pueblo del desierto donde viven Ivón y sus amigos Mario y Laura-Tania. Las mujeres, que son especiales, tienen un “sello” que es como un poder especial y distinto en cada una. Pero hace poco han empezado a desaparecer, y los tres niños se verán involucrados en el descubrimiento de las razones de este fenómeno extraño. El viaje podría significar para ellos muchos peligro, y quizá el fin de los “sellos” femeninos, y posiblemente, también, la oportunidad de que hombres y mujeres por fin vuelvan a entenderse.

Repleta de magia y de surrealismo y volcada hacia la reflexión sobre la violencia de género, Soñé que éramos amigos es una obra dirigida a niños y adolescentes que pretende sembrar una semilla de discusión sobre lo que significa ser distintos y, de todas maneras, entenderse. El joven grupo Rizomateatro propone un espectáculo entretenido para niños y padres de familia, especialmente ágil por la dirección de Susana Romo y el esfuerzo físico, en apariencia simple pero siempre atractivo, de las tres actrices.

Entretenido montaje del joven grupo Rizomateatro de Guadalajara

Pero además es, por supuesto, un montaje con un reclamo para el público: hay que admitir que las desapariciones de mujeres, por la vía de métodos violentos como los hemos visto en México desde hace varios años —las tristes referencias acerca de Ciudad Juárez, como el montón de zapatos que los niños encuentran en el desierto, parecen haberse multiplicado—, son un asunto que involucra a todos; reducir el fenómeno a un problema criminal y olvidar sus ecos en todo el país sólo acrecienta el impacto.

No te conozco, pero nos necesitamos para hacer un mundo nuevo” — Texto en la obra.

Soñé que éramos amigos hace énfasis en un discurso basado en evidenciar la equidad de género; no obstante, su mejor acierto está en la capacidad de hallar un eco en el espectador por una vía concreta: la simple repetición de los nombres de mujeres desaparecidas o víctimas de violencia, que le recuerda, con eficacia, que las complicadas historias de realismo mágico en el pueblo desértico de esta obra de teatro son reflejo de otras, nada mágicas, que ocurren en todos los rincones de la vida cotidiana del país.

La obra está basada en la novela de Luis Armenta Malpica Hasta el viento puede cambiar de piel; la dramaturgia estuvo a cargo del local Teófilo Guerrero.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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