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Porteo: el rebozo que cambia la crianza para papás y bebés

 


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Sugey González promueve el porteo, una técnica para cargar bebés que ofrece más que sólo comodidad. En el Fitpa ofrecerá un taller sobre el tema.

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Posted Junio 28, 2016 by

 
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Sugey González se topó con ese hallazgo que hacen, después del parto, todas las mamás desde que el mundo es mundo: por mucho que te hayas preparado, cuando ya tienes a tu bebé frente a ti no sabes cuidarlo. Ley de la vida. Pero poco a poco encontró ideas para facilitar la crianza de su hija, y así llegó su interés por el porteo, al que ahora se dedica como promotora y asesora.

Una advertencia: a los papás mexicanos la idea del porteo va a parecerles tan familia, que dudarán de que alguien deba contárselas. Consiste, en principio, en aprender a llevar a tu bebé siempre encima de ti con un rebozo o un fular. Lo hacen miles de mujeres en México. ¿Qué hay que explicarles?

Resulta que mucho, afirma la encargada de Bebé Portátil, una iniciativa que desde Guadalajara ayuda a mamás y papás a probar con esta sencilla técnica de crianza, y que ella expondrá durante un taller que ofrecerá en el marco del Festival Internacional de Teatro para los Primeros años (Fitpa).

“En países como España hay mujeres que tienen más de 10 años trabajando en conjunto con pediatras y fisioterapeutas y haciendo estudios y demás; yo estudié online con una formadora muy conocida de España, Elena López, que está a punto de venir de nuevo al país”

Versión moderna

El porteo es una “traducción” del tradicional método de transportar bebés: tomas un rebozo, envuelves a tu hijo y lo llevas pegado a tu cuerpo, bien protegido. Lo conocían las mujeres de otras épocas, que tenían que trabajar —en el hogar o fuera de él— sin soltar a sus bebés. Luego vino el siglo XX y las mujeres recibieron alternativas para satisfacer sus necesidades de comodidad: sillas, mecedoras, andadoras, carreolas…

A diferencia de esas opciones, el porteo está basado en una comprensión ergonómica y fisionómica de las ventajas de cargar así al bebé. “Hoy tenemos la certeza de cómo colocar al bebé sobre nuestro cuerpo desde recién nacido, con ayuda de accesorios que respeten su posición natural”, explica Sugey González: “Los bebés nacen con el sistema óseo todavía en desarrollo y es fundamental que elementos extraños no lo fuercen. Una carreola lo tiene todo el tiempo acostado o sentado, en una posición no ergonómica, antes de que su columna sea capaz de sostener su cabeza”.

Así, el porteo se presenta como una alternativa amigable con el crecimiento del bebé, sus necesidades de movimiento y su desarrollo cognitivo y emocional… pero también de su cuidador.

A menos de que el adulto sea bombero, el porteo permite que esté en permanente contacto con su bebé: ambos están cómodos, el adulto recupera su independencia, puede estar en su trabajo y atender al niño. Y hay algo más: contacto. Vital.

 

Crecer cómodos

Hay que pensar, pide Sugey González, que un bebé nace no sólo con huesos y músculos frágiles, sino además con un sistema nervioso delicado. Su seguridad depende de que lo cuiden, pero no admitirá a cualquier persona en contacto con él. Como proponen las actividades en el Fitpa de Guadalajara, resulta que un bebé es una persona, que reclama respeto para su espacio individual y comprensión de sus necesidades.

Bebés como personas. La idea suena más simple si se piensa nada más en cuán diferente que es el cuerpo de un recién nacido: “El porteo me llevó a entender su desarrollo óseo, muscular y cognitivo, etcétera, y ligarlo con el porteo, para saber cómo instruir a las mamás en una buena colocación del niño, pero eso me hizo reconocer la complejidad del desarrollo que vive o que sufre un bebé”, advierte la asesora: “En pocos meses debe doblar su tamaño y su peso, nace sin su sistema nervioso desarrollado; digamos que nace con los cables pelados: no se sabe controlar, no sabe controlar el estrés”.

“El bebé está diseñado para aprender a leer expresiones (…) con el porteo, como convive contigo, desde la altura de tus ojos, aprende de ti ciertas complejidades de las relaciones sociales más rápido; son más sociables, aunque el mito te dice que se vuelven dependientes”

Lloran menos

Y hay efectos que por supuesto suenan más atractivos para los papás: un bebé criado con porteo, asegura Sugey González, tiende a llorar menos, porque se ve menos expuesto a la falta de cuidados, hace mejor la digestión y se siente solo menos veces al día.

Pero es una consecuencia. El porteo es una alternativa para facilitar la vida cotidiana pero, en el sentido del contacto entre bebé y cuidador, resulta un estímulo lúdico y emotivo de gran poder. “Casi como una experiencia artística”, admite González.

“El vínculo que se da entre la mamá y el hijo, y el papá y el hijo, o quien portea, es muy íntimo. Un bebé no permite ser porteado por cualquier persona; en esencia, no permite ser abrazado por cualquier persona. El porteo concientiza a respetar el recelo del bebé, que está diseñado para aceptar a muy pocas personas en su círculo cercano. Darle la garantía de las personas a las que reconoce como cuidadores están, en efecto, conectadas con él, se traduce en un bebé relajado, cuyo cerebro produce menos cortisol, que es la hormona del estrés, y por lo tanto un cerebro que se está desarrollando libremente”.

“Es genial que el Fitpa haga invitación a que los adultos reconozcan a los bebés como personas que merecen un espacio lúdico, y a pertenecer a la sociedad; son muy pocos los momentos en que se lo concedemos, y ellos son extremadamente pacientes: todo el tiempo están adaptándose al mundo de los adultos”

Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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