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Más teatro para la primera infancia: Uruapan ya levantó la mano

 

 
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En la pequeña ciudad michoacana el grupo Capuchina Teatro acaba de estrenar su segunda obra para la primera infancia; su primer montaje ya acumula 30 funciones en un año y medio de trabajo

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Posted Junio 28, 2017 by

 
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A principios de la década, Teatro Al Vacío. Años después, A la Deriva en Guadalajara y Colectivo en Espiral, en Tijuana. Luego, el Fitpa tapatío. ¿Quién sigue? Aunque podría pensarse que falta tiempo para que haya más teatro para la primera infancia en México, la verdad es que en Uruapan, Michoacán, ya están intentándolo desde hace un año. Y van en la segunda obra.

Luis Fernanda Ortiz vino con su familia a Guadalajara para asistir al segundo Fitpa. El año pasado tomó el taller de Michelle Guerra, de Colectivo en Espiral, y esta vez estuvo en la clase maestra de Roberto Frabetti, de La Baracca Teatro. No sólo viajó desde Uruapan para que su niño Nico y su esposo Adolfo Torres vieran Girotondo, sino que además regresó a Guadalajara para reforzar su interés en el teatro para niños pequeños. Acá platicó que tenía la curiosidad desde 2015; en 2016, tras el primer Fitpa, convenció a sus compañeros del grupo Capuchina y estrenaron Capuchina, dedicado a niños desde 18 meses de edad, que lleva 30 funciones en su año y medio de vida.

Treinta funciones en una ciudad que no llega a los 400 mil habitantes y donde no hay un solo foro de teatro formal. Mientras Capuchina sigue vigente —darán funciones los viernes 30 de junio y 7 de julio en el Foro La Ceiba, de Morelia—, el grupo estrenó en abril Luna, su segundo montaje, dedicado a niños de cero a tres años de edad. Es difícil, pero es viable, contó la actriz y directora durante una breve entrevista en su visita a Guadalajara.

“Cuesta muchísimo. Justo ahorita estamos trabajando con Luna y apenas llevamos tres funciones, pero las tres las tuvimos llenas, con gente que no conocíamos, mamás y papás que llegaron con sus bebés. En lo institucional es muy difícil, hay muy poca respuesta ahorita en Michoacán, pero para todo, no nada más para el teatro; en la Muestra Estatal de Teatro de 2016 nos recibieron muy bien, pero muchos de la comunidad nos veían como ‘y éstos a qué están jugando’. Pero, poco a poco, ahí vamos: estoy consciente de que, para año y medio, que Capuchina lleve 30 funciones, pueden ser pocas, pero ya son 30”.

Ortiz explica que ella misma y sus compañeros exploraban el teatro para la primera infancia en 2015 cuando ella decidió buscar a la directora del Fitpa, Susana Romo, para invitarla a dar un taller. La tapatía no pudo, pero invitó a Ortiz al primer Fitpa, en 2016. Capuchina ya tenía avanzado su montaje pero Ortiz regresó a hacerle ajustes.

“Nos tomó unos dos meses el remontaje y la reestructuración con bases sólidas, con más documento e investigación, y posteriormente nos presentamos en el octavo Encuentro de Teatro de Tacámbaro y en 2016 estuvimos en la Muestra Estatal de Michoacán. Fue el primer proyecto de teatro para bebés presentado en una Muestra de Teatro de Michoacán; estuvimos en una mesa de análisis a manera de conversatorio con artistas locales y yo trabajé una ponencia sobre la importancia de teatro para bebés y de las opciones que puede haber en Michoacán”.

Desde entonces, la obra Capuchina no ha parado: “La semana pasada tuvimos una experiencia muy bonita porque tuvimos un kínder completo visitando la función; eran 40 niños, ocho maestras; yo considero que fue la mejor de las funciones; fue una energía completamente distinta porque no había papás…”.

Si Capuchina es una obra más “frenética” y caracterizada por la energía, Luna, pensada para bebés, es una exploración sonora y de movimiento, pero en un ritmo “más relajado”. Esta segunda obra está en temporada en Uruapan, en un foro joven llamado El Patio, “un espacio creado por otro grupo de teatro para hacer tribu y seguir creciendo”. Al tiempo, el grupo sostiene el montaje para adolescentes y adultos La acidez de las mariposas, sobre el texto de Mónica Perea.

“Lo que estamos haciendo es que, de un proyecto y otro, el grupo siga creciendo”, cuenta Ortiz. “Vengo al Fitpa porque yo sé que ahora mismo mis compañeros no pueden venir, pero yo me llevo la tarea de ir a pasar todo, que los proyectos sigan modificándose, porque sé que no están, que les falta. El trabajo e investigación para la primera infancia es de día a día”.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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