Periodismo y teatro en Guadalajara

 


 
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“Los niños ven arcoíris en esta obra hecha en blanco y negro”

 
 
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Los integrantes de Ion Creangă Theatre, la compañía de teatro de Rumania que visitó Guadalajara durante el III FITPA 2018, están seguros de que los niños muy pequeños pueden entender y disfrutar una obra compleja, como A un metro de ti, que presentaron ante el público tapatío

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Posted Julio 5, 2018 by

 
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Ésta es la historia de una mujer que puede transformar el mundo: mientras está sola, toma lo que hay a su alrededor y lo modifica a su antojo. Hasta que llega otra persona que le enseña cosas nuevas, que ella no había pensado, un mundo que no se le había ocurrido, en donde ideas como lo grande y lo pequeño ya no tienen el mismo valor. El problema es que él no puede quedarse para siempre.

Esto ocurre dentro del espectáculo de poco más de media hora A un metro de ti, la obra de teatro para niños muy pequeños (de tres a seis años) que la compañía rumana Ion Creangă Theatre presentó durante el III FITPA de Guadalajara. Y si suena a un argumento muy complejo, es porque así está pensado: dos actores que no pronuncian una sola palabra, en un escenario completamente negro y vestidos con blanco y negro, ante intensas luces que los iluminan de forma directa.

Una historia de dos historias

A un metro de ti cumplió un año desde su estreno (30 de junio) mientras el grupo de artistas estaba en Guadalajara. Dirigida por Andrea Buzzetti, de la compañía pionera del teatro para niños La Baracca-Testoni Ragazzi (cuyo director ya visitó el FITPA en 2017), la obra presenta a dos personajes desconocidos que, tan solo con movimientos y con ayuda de unas tiras de plástico que usan para que adopten formas diferentes, transforman el mundo en el que viven.

Además de los encargados de visitar Guadalajara, el espectáculo tiene un segundo elenco que ha participado de otras giras, integrado por los actores Andra Mirescu y Alex Ștefănescu.

¿Para niños de tres a seis años, de veras? Pese a las dudas, en las funciones del FITPA el espectáculo rumano consiguió atraer la atención de niños y papás, atentos a cómo el movimiento casi dancístico de los dos personajes iba contando la historia del encuentro entre dos desconocidos, cómo se iban haciendo cada vez más cercanos, cómo descubrían entre los dos nuevos juegos y nuevas ideas: las olas del mar, gaviotas que se iban volando, un paraguas para cubrirse de la lluvia.

“Claro que los niños entienden, no hay que dudarlo”, contestó, tan quitada de la pena, la actriz Mădălina Dorobanțu, de 26 años de edad, ante la duda del reportero acerca de si un montaje tan abstracto es apto para niños menores de seis años de edad. Y, con ella, los cuatro integrantes de Ion Creangă Theatre ―su compañero actor Tudor Morar (25), la asistente de dirección Magda Coroiu (31) y el encargado técnico Cristea Stoica (32)― que visitaron Guadalajara explicaron, durante una plática breve después de que comieron carne en su jugo estilo Santa Tere, no solo por qué un espectáculo así no es demasiado-difícil-para-los-niños-chiquitos, sino de hecho simple teatro, común y corriente, para un público específico y nada más.

Y al comentario: “En México hay muchos artistas que critican a quienes hacen teatro para bebés”, la respuesta fue un comprensivo: “Ah, claro”. Una respuesta interesante viniendo de una compañía con 53 años de existencia, que desde hace 12 explora el teatro para niños muy pequeños.

“Ion Creangă hace teatro para niños muy pequeños desde hace 12 años”, explicó la actriz Mădălina Dorobantu: “Nosotros también tenemos esa discusión, si es teatro o no, y ése fue el reto desde hace dos años: convencer a los padres de que el arte y el teatro para niños por debajo de tres años es muy importante para ellos, incluso para que crezcan de mejor manera. Hoy los padres nos piden más espectáculos, y nos dicen que los niños crecen de una forma más linda”.

Es muy interesante escuchar sus reacciones, para no es una distracción: mientras estoy actuando, yo siento que es parte de la historia”

 

¿Notaron alguna diferencia entre la reacción del público de Guadalajara y el de Rumania?

Tudor: Éste es el segundo tour para nosotros. El otro elenco estuvo en China y los dos nos hemos presentado en Rumania. Los niños reaccionan prácticamente igual. Aunque, cuando nos presentamos en Italia, estaban muy callados.

Mădălina: En Italia reaccionaban con mucha seriedad; tienen otra tradición allí, trabajan mucho para niños pequeños y presentan mucho teatro desde que están en guarderías, pero aquí fue muy parecido.

En el FITPA hemos visto varias obras interactivas y a niños atentos a los detalles, que estaban esperando a que el personaje de Tudor regresara a escena.

Tudor: (risas) Hoy un niño gateó hasta donde estábamos nosotros; lo vi y dije: “¡Qué pasa aquí!”. Estábamos esperando a la mamá, a ver si lo detenía.

Mădălina: Yo pensaba: “¿Hasta dónde va a llegar?”. Pasa mucho que los niños se paran a bailar con nosotros, volteas y los ves: “Ah, ¡aquí estoy, bailando!”.

Tudor: Algunos niños preguntan: “¿A dónde se fue el papá de ella?”.

Mădălina: Es muy interesante escuchar sus reacciones, para no es una distracción: mientras estoy actuando, yo siento que es parte de la historia.

Los artistas que trabajan para niños hablan de disfrutar más la experiencia que solo el espectáculo.

Tudor: Es una obra con muchas cosas para adultos, pero es muy interesante ver a qué cosas reaccionan los niños; no es una historia alegre, para reírse todo el tiempo.

Mădălina: Y no tenemos muchas cosas para jugar, no hay colores en escena; es muy minimalista.

Magda: Me parece que la obra intenta evitar algunos clichés.

Mădălina: Esta actitud de… (canta una tonada infantil y alegre).

Magda: Queríamos correr un riesgo: de verdad queríamos salir de la caja, intentar algo distinto, dentro de ciertos principios de teatro para niños, y creo que valió la pena porque niños y adultos lo disfrutan. Y los niños, y esto es lo que nos asombra, ven más de lo que nosotros vemos: ven arcoíris en este show que está hecho en blanco y negro, hacen una interpretación de su propia experiencia. Cuando los adultos vemos el show pensamos en cosas de nuestro pasado, por ejemplo, y muchos terminan llorando; pero los niños viven algo distinto, ven lo que necesitan ver. Quizá aprenden algo, quizá necesitan jugar con los objetos.

Tudor: Por eso el show se llama A un metro de ti: porque al terminar el show quieren llevarse los objetos a casa.

Cristea: Ellos son los primeros que ven otras cosas en los objetos: una vez que les muestras lo que pueden hacer, empiezan a descubrir cosas que… ¡wooow!

Mădălina: Es que los niños les gusta que los retes, necesitan ser desafiados.

Nunca deberías subestimar a los niños: ellos lo ven todo y entienden todo”

¿Cuál es el reto en una obra como ésta? Además de la apuesta estética, ¿no es verdad que los niños la disfrutarían con independencia de si tiene colores, que van a agradecer casi cualquier cosa?

Todos: No, no.

Magda: Esta estética es también subjetiva, no puedes decir que los colores van a ser o no van a ser atractivos. Tienes que mantener tu estándar de calidad muy alto, como en cualquier otro espectáculo.

Mădălina: Porque los niños pueden aburrirse muy pronto.

Tudor: Y si los pierdes, es muy difícil hacer que vuelvan a interesarse.

Mădălina: Cuando un adulto va al teatro, sabe que tiene que estar atento, guardar silencio y estar quieto. Pero si un niño no está interesado, vas a saberlo: “¡Ah, estoy aburrido, quiero jugar, quiero comer algo!”.

Tudor: Nunca deberías subestimar a los niños: ellos lo ven todo y entienden todo.

 

Visitar México

Ion Creangă Theatre tiene 53 años trabajando y una larga cartera de espectáculos, para público de cualquier edad y para niños de diferentes rangos de edades. Una visita a Boloña, para las actividades de teatro para niños en torno a la famosa compañía La Baracca, le permitió al grupo conocer a Susana Romo, la directora tapatía fundadora del FITPA. De allí la invitación a Guadalajara.

¿Cómo se sintió estar al otro lado del mundo, en un país con una tradición mucho menor en teatro para las primeras edades? Los cuatro integrantes de Ion Creangă subrayaron la oportunidad de “intercambiar información” con artistas de todo el planeta. “Iríamos a cualquier parte en donde esto interese”, definió Tudor Morar: “Es capaz de reunir a diferentes culturas y que cada una observe cómo trabajan las demás”.

“Lo que el FITPA hace aquí es muy, muy importante, porque parece que ha madurado mucho”, opinó por su cuenta Magda Coroiu. “Es muy claro que el público ya está interesado en esto; y si los niños están interesados, seguirán así”.

“Cuando los niños entienden algo desde pequeños, conforme crezcan lo recordarán y se quedará en ellos”, opinó a su vez Cristea Stoica. “Lo importante es el sentimiento con el que se quedan los niños, lo que les transmites”.

Y más todavía, según Mădălina Dorobanțu: “Creo que podemos ayudarles a desarrollar algo de pensamiento crítico, porque pueden imaginar lo que deseen o lo que necesiten, y empiezan a hacer preguntas; y para mí, cuando hacen preguntas, eso ya es un triunfo”.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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