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Desde Chile, Aranwa: “El teatro para la primera infancia es el único que está pensado para todo el mundo”

 
 
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Es una de las tres compañías pioneras del teatro para los primeros años en su país; en Guadalajara presentará el último espectáculo del II FITPA

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Posted Julio 2, 2017 by

 
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En Chile hay ya tres festivales de teatro para las primeras infancias: uno dedicado por completo al tema —el Festival de Ocasión de la compañía del mismo nombre— y otros dos abiertos a diferentes edades del público —Te Veo ASSITEJ y el Fam Fest—. Es un buen momento para crear vínculos con creadores de otros países de América Latina mientras poco a poco el teatro para los niños pequeños se vuelve más constante. De esto da testimonio Aranwa, el grupo chileno que viene a Guadalajara para cerrar el II FITPA, con la obra de teatro y musical Melodías en el aire.

Aranwa, en particular, tiene siete años y cuatro obras en su trayectoria y, según cuenta la directora Layla Raña, fue pionera junto con otras dos compañeras que estrenaron al mismo tiempo. “Fue bien impresionante, bien bonito; ahora debemos ser unas seis compañías, ya luego de siete años y con un público bien establecido, que busca este teatro, que lo espera, que lo quiere”.

Hoy ya tienen llenos en foros para 170 personas, aunque al principio llegaban 10 si tenían suerte. Es decir, algo funcionó. Pero los cuatro integrantes del grupo que visitan Guadalajara —actores, músicos y cantantes— se resisten a construir fórmulas: prefieren seguir probando ideas en lugar de decretar cómo debe hacerse el teatro para bebés.

Un video de Melodías en el aire, en el canal de YouTube de la directora Layla Raña

Obra para los papás

Aranwa sabe que sus obras no son sólo para los bebés: los papás podrían obtener de espectáculos como Melodías en el aire herramientas para nuevas formas de contacto con los niños chiquitos, sobre todo porque salen de la rutina y presiones cotidianas para darle atención especial a los bebés.

“Ellos se refrescan y renuevan como padres”, comenta Pancha Mendoza; “es como muy fome estar todos los días en una rutina de ‘levántate, trabaja’; ir a una instancia así (como la del teatro), en la que se sienten como entretenidos y motivados a jugar con los niños, creo que es bueno”.

Layla Raña: Hacer teatro de calidad es una de las bases sobre la que se rige Aranwa, pero no es lo artístico lo que más importa. De partida, hacer teatro para la primera infancia es político; desde allí surge esta necesidad de movilización, donde el foco no está en el actor, sino en la audiencia, en el niño, el padre, la educadora. Nosotros, o el teatro, somos un medio, un vehículo; visualizamos qué queremos lograr, cómo nos encantaría que fuera nuestra sociedad y cómo, desde su base, empezamos a trabajar: qué necesitan este niño y este padre. Eso influye en las relaciones y esperamos que en una sociedad más creativa, más respetuosa, más tolerante, creativa, qué sé yo.

Andrés Zará: Sí hay alguna línea, ciertos elementos, en el teatro para los primeros años, que tiene que ver con que es una instancia socioartística que ocupa al teatro como un vehículo de vinculación y estímulo. En lo personal, como intérprete, es como que el teatro me utiliza a mí.

Sebastián Azoca: En la interpretación, y lo que yo he visto también en las otras compañías, es la conexión que uno tiene que tener con el niño, y también tiene que ver con el tipo de público: incluso haciendo funciones en la misma temporada, llegan bebés muy chiquititos y en conexión con eso uno tiene que bajar la energía, ser más cuidadoso y estar muy atento; de repente llegan los niños más despiertos, más inquietos, y hay que contenerlos desde otra parte, pero también subir con ellos. Esta conexión como intérpretes requiere no de estar centrados en lo que estamos haciendo en la obra, sino en el público, en recibir al público.

Layla: Hay cosas en claro: el vínculo con el público, donde la audiencia es más importante que el actor y el actor es un medio para generar esta instancia, pero son principios. Encasillar cómo debe ser el teatro para la primera infancia no me parece interesante porque rompe los desafíos de la creación, de la integración con el público, y no sólo el desafío artístico para el equipo sino cómo seguir desafiando al espectador. Yo creo que no existe un cómo hacerlo. Aunque llevemos treinta años haciendo, seguimos descubriendo nuevas posibilidades, necesidades, y nuevas actitudes de los niños.

Andrés: Independientemente de que el teatro es un vehículo, eso no quiere decir que la factura se descuide; Melodías en el aire tiene un elemento bien virtuoso, el manejo de distintos elementos y herramientas escénicas, de la musicalidad, de la estética del movimiento, pero también del movimiento al servicio de otras cosas, de los objetos… Si uno va a hacer un montaje, que sea bien hecho, porque además colabora con la fantasía.

Seba: Cuidar la factura tiene que ver con algo que conversamos en Buenos Aires: el hecho de que este teatro para la primera infancia es el único que está pensado para todo el mundo, para todas las edades. Melodías en el aire es una obra para la primera infancia pero en la que los adultos se divierten mucho. Tiene que ver con lo que dice Andrés: la factura, lo musical, que estéticamente está bien cuidada; funciona para los chiquititos, pero los adultos se entretienen a la par. Allí es donde se rompe el encasillarlo; incluso podría no llamarse teatro para la primera infancia: “teatro”, “teatro para todas las edades”.

Francisca Méndez: Yo he hecho teatro para niños muchas veces, pero para niños más grandes, y con una historia. Iban bebés, de repente, familias, qué sé yo. ¿Sabes cuál es la experiencia?, que acá es una edad en que están mucho más receptivos, mucho más abiertos; es otra energía. Los papás están allí como probando, y el tipo de teatro es un poco así también: tú no le entregas a un niño una historia, tú no le dices si está bien o está mal: haces y ellos reciben. Eso genera una apertura muy diferente. Como actores y músicos, la recibimos, pero al final de la función, ya al jugar: uno ve cómo queda la gente, “¿Qué es esto? Oye, gracias…”, como que ni siquiera saben mucho qué pasó, y eso es muy bonito, porque no hay una cosa tan intelectual: es una experiencia.

Layla: Es que finalmente está pensado así, como una experiencia. Lo artístico es importante, pero no en su finalidad máxima, donde el actor, la obra o el director son lo más importante, y tiene que ser aplaudido, sino que es fundamental para este objetivo de generar una experiencia contenedora y motivadora. Obviamente, también sobre la visión del niño, que no es tonto, que es crítico, que puede elegir: ¿por qué le vamos a mostrar algo mal hecho? En la forma de la actuación va directamente relacionado cómo ves a la infancia. Allí lo artístico empieza a ser fundamental. Los actores tienen que ser muy buenos; lo que tiene que resaltar no es su talento, sino que se logran vincular al público; y no logran vincularse si no está cuidado lo artístico.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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