Periodismo y teatro en Guadalajara

 


 
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Posted Agosto 2, 2017 by Iván González Vega in Gente de teatro
 
 

Lorena Ricaño: “Yo no creo en el personaje, yo creo en ti como ser humano”


  • Bien conocida en Guadalajara gracias a obras recientes como Puercoespín y Cactácea, Lorena Ricaño prepara un taller de actuación en Foro Periplo que arrancará el 7 de agosto

“Yo no creo en el personaje”. Que un actor diga eso, mueve a suspicacia, pero, cuando quien lo dice es una actriz como Lorena Ricaño, de inmediato la afirmación se convierte en un tema a considerar. Con 20 años en la escena y una trayectoria reciente caracterizada por la diversidad de sus proyectos, la intérprete de Macbeth in town, Puercoespín y Cactácea está no sólo preparando un montaje y su participación en las Lecturas Teatralizadas 2017 de Cultura UDG, sino también concentrada en su taller de actuación Creación del personaje a partir de mi realidad, que impartirá en Foro Periplo a partir del lunes 7 de agosto.

En ese espacio Ricaño hace énfasis precisamente en que cada actor reconozca sus limitaciones y su potencial a partir de su propio cuerpo para que, después, pueda crear e interpretar en escena. Y como esa idea, forjada en paralelo con su formación en temas de bioenergética, puede aplicar para cualquier persona, espera entonces que no sólo actores profesionales asistan al taller de agosto, sino que lo aprovechen también otras personas que quieran explorar su expresividad con tal principio: aceptarse a uno mismo, primero que nada.

A mí me gusta que vaya todo el mundo, no nada más actores”, cuenta Ricaño al explicar cómo conduce su taller; “a veces van psicólogos, y una vez me llegó una agrónoma; es gente que no tiene ese mecanismo de ‘así le hago y ya me sale’; muchos actores caemos de repente en eso, cuando en realidad te tienes que estar reinventando”.

Reinventarse es una idea en la que hace énfasis: se refiere a que el actor trabaje con rigor y disciplina una vez que reconoce su propia condición, que será distinta según el momento. “No es tanto ‘ahora voy a ser esta persona’; de repente lo digo y se sacan mucho de onda: yo no creo en el personaje, yo creo en ti como ser humano y, según la etapa en que te encuentres, vas a darle al otro algo distinto en una situación determinada”.

De la bioenergética, Ricaño extrae principios de trabajo que, afirma, la ayudan entre otras cosas a alistarse físicamente para el trabajo en escena; en el taller comparte su propia rutina de preparación, pero también discute cómo los sentimientos personales afectan al trabajo con compañeros; como esto además apela al entrenamiento físico, el tema se reconecta con la necesidad de que cada persona acepte sus condiciones y rasgos personales.

El actor no es perfecto; eres un ser humano como cualquiera. Yo me siento afortunada porque trabajo en lo que me gusta, pero trabajo con mi cuerpo. Y no creo en eso, que desgraciadamente se da mucho, de que necesitas tener un cuerpo delgado, no tener una deformidad… Nada de eso es un contratiempo”.

Por eso insiste en procurar un trabajo mezcla de rigurosa técnica actoral y un esfuerzo consciente por admitir la realidad personal: “Es muy importante que te veas a ti mismo y trabajes con el juicio que haces, que te veas de una manera amorosa, para que puedas trabajar con el otro. Si voy estar veinte, treinta funciones con otra persona, ensayando la mitad de mi día con ella, necesito que haya empatía; si no la logro, no importa, pero no quedó de mí. Yo no soy la gran amiga de muchos, pero para mí el teatro es generar grupo”.

El taller de Lorena Ricaño tiene cupo muy limitado, pero la actriz afirma que recibe solicitudes para colocarlas en lista de espera… o, si se dan las condiciones, abrir un grupo extra. Mientras tanto, la convocatoria original prevé trabajar del lunes 7 al viernes 11 de agosto de 10:00 a 13:00 horas. Informes: 33-1324-6061.

“A mí me gusta llegar hasta las últimas consecuencias en todo lo que hago”

Los últimos tres años estuvieron muy ocupados para Lorena Ricaño: después de Temporada de apios, Macbeth in town, Puercoespín y Cactácea, decidió tomarse un respiro y arrancó 2017 en calma; a medio año ya tiene en agenda estrenos y más trabajo. Pero el ritmo imparable no le es extraño, sino, afirma, una constante en su vida, que igual puede incluir mucho trabajo que meterse a talleres (aunque le dé pena “porque siempre soy la ruquita de allí”) o mantener activo el grupo de lectura que organizó con algunas conocidas.

En el teatro, uno lo que tiene hacer es no parar. Yo nunca puedo decir: ya no necesito nada ni a nadie. Siempre hay que prepararse. Y leer, mucho. Y es muy importante ver teatro: si a esto te dedicas, no puede ser que no vayas a verlo”

Porque le interesa no dejar de prepararse: “Todo el tiempo estoy en una búsqueda. Lo digo en serio: para mí nunca es suficiente. Todos me dicen: ya párale, pero allí estoy. Lo que importa es tu presencia, que provoca que el otro esté en movimiento…”.

Nacida en Ciudad de México hace 47 años —nieta de un violinista que la subía con él al escenario cuando era una niña de cuatro años, hija de una pintora, hermana de un artista plástico… y no emparentada con el popular dramaturgo veracruzano de nombre Alejandro—, Ricaño estudió teatro en el Centro Morelense de las Artes y recibió una parte definitiva de su formación con el fallecido maestro Rodolfo Valencia, que aplicó la bioenergética a la escena. Para ella el estudio de esta disciplina terapéutica, en la que tiene una maestría, fue una oportunidad de dar fundamento teórico a su entrenamiento.

Además, en el mundo del teatro conoció a su esposo, Armando Vidal, director y dramaturgo con quien colabora en el grupo tapatío Teatro Parabús. Ése ha sido el punto de partida de montajes como Macbeth in town, una versión callejera de la obra escocesa que estrenaron en 2016 y que, entre otras cosas, reafirmó en Ricaño el interés por salir a buscar a los espectadores.

“A mí me gusta trabajar en la calle”, opina la actriz. “Hay una posición de confort, de comodidad, al asumir que nada más la gente venga a verte al teatro. Con Macbeth fue muy interesante la reacción de la gente, le ofrecían tacos de canasta durante las presentaciones en la calle; era muy padre hacer al público un cómplice, un compañero, que se involucra en la dinámica de lo que quieres expresar”.

La ventaja de no dejar de estudiar, afirma, es que la obliga a disciplinarse. “Antes de Cactácea tomé un taller de teatro mexicano, porque Alberto Villarreal habla mucho de la mexicanidad. Es que a mí me gustó mucho el texto de esa obra. Lo primero que hago siempre es: ‘Oye, Lorena, ¿quieres trabajar conmigo? Con mucho gusto, pero préstame el texto’. Tengo que saber a dónde voy. Es una responsabilidad: no puedo andar haciendo cosas en las que no me involucre hasta el fondo; a mí me gusta llegar hasta las últimas consecuencias en todo lo que hago”.

Los próximos frutos de esa aplicación se verán en Peces durmiendo en la escarcha, el montaje que Parabús estrenará en octubre o noviembre de 2017 y en donde Ricaño volverá a encontrarse con Armando Vidal y su compañero actor Abelardo Ferrer, el equipo de Temporada de apios (2014). Antes, sin embargo, prevé participar en La esperanza es una llaga negra en el corazón, la lectura teatralizada prevista para el jueves 21 de septiembre en el Teatro Vivian Blumenthal, bajo la dirección de la joven Giselle Signoret.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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