Periodismo y teatro en Guadalajara

 


 
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Posted Febrero 17, 2017 by ÁgoraGDL Info in Noticias
 
 

José Solé


El trabajo de José Solé en Guadalajara a partir de 1977 le dio al teatro de Jalisco una nueva dimensión: los teatristas y el público tuvimos la oportunidad de confrontar nuestras propuestas y de codearnos con la escena nacional

  • Por Jorge Gabriel Díaz Topete, director y exfuncionario de Artes Escénicas

 

No es una exageración afirmar que el teatro nacional está de luto: la muerte de José Solé marca también el fin de una época que le dio razón y vida al teatro nacional.

La vena teatral era algo intrínseco de José Solé, lo traía de suyo. Contaba Solé que en sus correrías de juventud y por consejo de su padre compraría un billete de lotería que resultó premiado, y con el producto del premio se haría de todo un ajuar de escenografías y títeres; ése sería tal vez su primer acercamiento directo al teatro, no sin mediar el reclamo de su padre que decía, según Solé: “Yo siempre juego a la lotería y nunca me saco nada, pero a este pendejo le digo un día: ‘Toma dos pesos para que compres un cachito’, y se la saca”. Ése era Pepe Solé.

Su presencia en los escenarios fue inobjetable, dirigió todos los géneros habidos y por haber: comedia musical, ópera, teatro infantil; todos con el sello del teatro verdad, que tienen que ver con el conocimiento pleno de la obra, su fiel representación y el cuidado de todos los elementos del montaje, pero, sobre todo, el cuidado de lo principal: el actor; no en vano siempre sus montajes tuvieron repartos de primerísimo nivel actoral

Si bien por los finales de los años cincuenta del siglo pasado Benito Coquet había emprendido la construcción de teatros cuando estuvo al frente del Seguro Social (IMSS), tales espacios públicos no habrían tenido razón de ser de no haber existido un movimiento teatral que, si bien estuvo sustentado en grandes actores como Ofelia Guilmain, Ignacio López Tarso y muchos más, fueron José Solé e Ignacio Retes como directores teatrales los que le dieron cuerpo y sustancia a ese movimiento, escenificando los grandes clásicos. El teatro helénico se vio en todo su esplendor; no ha habido mejor momento para la representación del teatro griego que en esas épocas, y la mano docta de José Solé se dejó ver en innumerables montajes.

Su presencia en los escenarios fue inobjetable, dirigió todos los géneros habidos y por haber: comedia musical, ópera, teatro infantil; todos con el sello del teatro verdad, que tienen que ver con el conocimiento pleno de la obra, su fiel representación y el cuidado de todos los elementos del montaje, pero, sobre todo, el cuidado de lo principal: el actor; no en vano siempre sus montajes tuvieron repartos de primerísimo nivel actoral.

Como funcionario teatral dirigió en dos ocasiones la Coordinación Nacional de Teatro del INBA (Instituto Nacional de Bellas Artes), dejando un gran legado; además de la consolidación de un movimiento teatral nacional, la creación del Centro de Investigación Teatral Rodolfo Usigli (CITRU), la Compañía Nacional de Teatro (CNT) y, para el teatro del interior, las Muestras Nacionales de Teatro.

El primer contacto teatral de José Solé con Guadalajara fue a mediados de los años cincuenta del siglo pasado, cuando se le encargó el Teatro de Cámara Arlequín, ubicado por la calle Juárez, al director Julián Duprez, y en esa compañía venía José Solé representando los papeles de galán joven.

Sin embargo, su gran aportación al teatro de Jalisco surgió a partir de 1977, cuando nuestro Willy Aldrete, en su calidad de director de Teatro del Departamento de Bellas Artes de Jalisco, se confabuló con José Solé para organizar los añorados Festivales Nacionales de Teatro que se llevaban a cabo en el Teatro Experimental de Jalisco.

La mano de José Solé se dejó ver en el teatro de Jalisco: de pronto nos vimos inmersos en la dinámica del teatro nacional; (…) nuestros actores y directores tuvieron otros horizontes. Y nuestro público también

Esto le dio al teatro de Jalisco una nueva dimensión: los teatristas locales tuvimos la oportunidad de confrontar nuestras propuestas y de codearnos con la escena nacional. Para muchos, sería la oportunidad de abrevar de los grandes del teatro nacional.

La mano de José Solé se dejó ver en el teatro de Jalisco: de pronto nos vimos inmersos en la dinámica del teatro nacional; además de nuestro Festival Nacional de Teatro, participamos en las muestras nacionales e incluso Jalisco se vio representado en varias ocasiones en los escenarios del entonces DF, en las presentaciones anuales de lo mejor del teatro en provincia en el Teatro Jiménez Rueda. Nuestros actores y directores tuvieron otros horizontes. Y nuestro público también: las visitas de la Compañía Nacional de Teatro fueron constantes, el Teatro Degollado fue un foro más para las grandes producciones nacionales.

Al ser José Solé el promotor oficial del teatro nacional, sin lugar a dudas esta escena se repitió a escala nacional, lo que dimensiona la influencia que tuvo Solé en el teatro de México, no sólo como hacedor, sino también como promotor.

Muchos nombres desfilan de la mano de José Solé, pero Carlos Ancira y Luis Gimeno son dos grandes del teatro nacional que, por su cercanía y amistad, se contagiaron de su amor por el teatro. Estoy seguro de que mucha gente se dedicó al teatro gracias a Pepe Solé, y mucha más gozó de un buen teatro.

Pero ahora le tocó a José Solé bajar el telón.


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