Periodismo y teatro en Guadalajara

 


 
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Posted Febrero 27, 2017 by Iván González Vega in Noticias
 
 

Dramaturgos jóvenes de Jalisco: una identidad que se define desde la diversidad

Paso de Gato publica junto con Cultura UDG Dramaturgia Jalisciense Contemporánea. Incluye textos de Jorge Fábregas, Teófilo Guerrero y David Jiménez Sánchez, conocidos como dramaturgos en activo además de dedicarse a otras actividades en el teatro; sin embargo, el resto de los autores incluidos son, o escritores que han montado sus propios trabajos, o completos debutantes como dramaturgos, y todos tienen trayectoria como actores, directores o productores en el teatro: Aarón Alba Martínez, Ramiro Daniel, Ana Gabriela Sánchez Bernal y César Sevilla, más los cinco incluidos en esta charla con ÁgoraGDL que aquí se incluye en video y transcrita.

 

Video completo

Generación

¿Qué se siente formar parte de una antología de dramaturgos jóvenes?

León: Sobre todo, me da mucho gusto, una de las cosas es que en realidad nos conocemos mucho, es padre que la gente que somos de una misma generación, que pertenecemos a un mismo tiempo, siendo aún jóvenes—aunque me digan señor en la calle, ante el Fonca sigo siendo joven—, es bien lindo compartir con estas personas y que haya un libro de dramaturgia jalisciense. Sería muy lindo que surgieran más, esto puede ser un parteaguas.

¿Se reconocen como generación?

Andrea Belén: Creo que no, hasta que salió la publicación. Una vez vi una foto de Fausto (Ramírez), estaba con Karina Hurtado, Luis Rojas, y ellos muy jóvenes, y era como la generación promesa del teatro jalisciense, ¡y no sabía! De alguna manera me gustaría tener una fotografía como ésa que, en unos 50 años, sea como la foto que yo vi de Fausto. Cuando supe de la publicación pensé que la tirada era justamente ésa, jóvenes que empiezan a escribir, y resultó que no, que era lo que hay en Jalisco, y me pareció muy interesante ver jóvenes.

Viridiana: Es todo un fenómeno, yo lo dialogaba con otros colegas: me parecía que, en Jalisco, había un momento en que no sé qué pasaba con la dramaturgia. Yo tenía la sensación de que siempre estábamos buscando otros referentes sobre la dramaturgia; para mí es muy chistoso estar en la publicación porque en algún momento pensaba que se carecía de dramaturgias jaliscienses; sí es para mí una vuelta estar en la publicación y estar viendo que sí se estaba generando, como que va hacia otro lado. Yo veía que Oz y Juanjo (trabajaban), pero decía “faltan, faltan”, y de repente pasa esto.

Yo tenía la sensación de que siempre estábamos buscando otros referentes sobre la dramaturgia; pensaba que se carecía de dramaturgias jaliscienses; yo veía que Oz y Juanjo (trabajaban), pero decía ‘faltan, faltan’, y de repente pasa esto…

Juanjo: Ahora se vislumbra, ¿no? Estábamos como en lo oculto, porque algunos llevamos años escribiendo; lo hablábamos en una extensión (del Festival) de la Joven Dramaturgia: llevamos tiempo escribiendo, pero hay algo ahí de que “aún no me atrevo a mostrar mi trabajo” por lo mismo, no hay un camino que exista. Yo veo claramente un bache, un abismo, entre los dramaturgos de los ochenta, noventa, tapatíos, que también fueron pocos, y de repente no hay nada. Están los de siempre, que son Jorge (Fábregas) y Teo (Teófilo Guerrero), que es muy chido tenerlos como referencia porque para mí son mis maestros, aunque nunca haya tomado un taller con ellos, pero entre las pláticas, las conversaciones, el intercambio incluso en redes sociales, yo he aprendido de ellos; leer sus textos me ha enseñado cosas. Ver esto es como decir: miren, los que estaban allí, en lo oculto, en las sombras, pues hay luz, y son muchos. De que se creía que no había, a “hay aquí 12 autores”.

Oz: Antes los referentes eran Teófilo, Jorge y Efraín (Franco). Yo me acuerdo de que ellos tres eran nuestros referentes y, de repente, encontrarte con que somos más de diez los que escribimos. Y además una situación muy padre, de los primeros textos que escribíamos, yo sí creo que somos una generación de dramaturgos porque comenzamos casi al mismo tiempo; hablo de Andrea, Juanjo, León y de mí; de Viri no sabía hasta Romeo, que a mí me tocó verla en escena, pero yo me acuerdo de Ometéotl, que fue lo primero que escribió Andrea; Epidemia (de Juanjo); Los políticos, de León, que a mí me gusta mucho, sobre Madero, una obra histórica; de Extraño, que fueron esas primeras dramaturgias que nos comentábamos entre nosotros, y que nos las pasábamos, y de repente ver que sí tenemos un chorro de tiempo escribiendo pero, como dice Juanjo, no nos atrevíamos a dar este siguiente paso, que viene esta antología y nos dice: pues sí son, chavos. Te reconoces a ti mismo, está bien raro.

 

¿Coincidieron como estudiantes?

Juanjo: Sí, entre ese paso de ir terminando la carrera y ser egresados. Epidemia fue ya saliendo en el primer semestre de egresado; León era iluminador, Oswaldo era productor, Andrea actuaba…

 

Entonces, como mínimo, que coincidieran en la escuela sirvió de algo para que fueran comunidad, vienen de espacios formativos comunes.

Juanjo: Yo no coincidí directamente con Viri, pero vi sus trabajos, en la universidad. Pero sí, incluso la dramaturgia. Yo coincido con eso: tanto con Jorge como con Teófilo, creo muy necesario que estén en este libro, están latentes y su dramaturgia han evolucionado, cosa que no pasó con otros dramaturgos que escribían hace 15, 20 años, y se quedaron en el camino.

Irreverentes

Tal vez la condición con ellos es que, como ustedes, están trabajando en escenarios.

Juanjo: Están actualizando todo el tiempo su pluma, y eso también me hace mucho ruido, porque compartimos la necesidad de empezar a escribir por las mismas carencias que encontramos en nuestra universidad, en nuestro hacer. No había dramaturgos, no había de dónde jalar en nuestro contexto; en la escuela es una carencia enorme: no existe la dramaturgia, es una materia opcional, y aparte terminaba siendo análisis de drama porque sólo se veían géneros.

Oz: Y además estaba como muy cerrada, en nuestra etapa escolar, la dramaturgia contemporánea. Ni de chiste sabíamos de Ricaño, de Chías, de Escalante, como que no permeaba en la universidad; creo que fue un detonante para que dijéramos: hay que contar nuestras historias.

 

En esa época estaban pasando cosas en el país que definieron lo que hoy entendemos como dramaturgia contemporánea. De experimentos como esta antología, ¿tendría que salir algo que identificáramos como dramaturgia propia de Guadalajara?

León: A mí sí me llamó la atención que muchas de las dramaturgias, sí pensando por ejemplo en los que estamos aquí, no fueron textos pensados para ser textos, sino desde una necesidad para hacer montaje. Por ejemplo, De cómo Romeo…, Ometéotl, Epidemia, Niobe y Extraños, que eran en realidad porque “quiero decir algo en particular, no encuentro el texto que lo diga, lo hago yo”. Una vez alguien, creo que fue Lourdes (González), que me decía que esta generación tenía algo que le gustaba, que eran muy irreverentes y muy osados; que antes era “Es que yo no soy dramaturgo, cómo voy a escribir”, y con nosotros era: “Pos voy a escribir porque yo quiero hablar de eso y lo voy a hacer”. Estaba padre, porque a lo mejor era poder tener talleres y cursos y que esa osadía fuera desde bases más claras y concretas.

 

Una pregunta es dónde aprende uno a escribir. ¿Cuáles son sus cartas credenciales, quién les dio permiso?

Oz: Una frase que me gusta mucho de Benito Taibo: le preguntaron qué es lo que lo hace escritor y dijo que lo que lo hace buen escritor es que es muy buen lector. Creo que algo que identifica mucho, por lo menos a los que estamos aquí, es que somos muy clavados de la dramaturgia, de eso sí puedo presumir; nos compartimos textos. Yo recuerdo cuando llegó Hamlet Machine que entre nosotros fue así… creo que eso es lo que nos hace después escribir. En cuanto a la pregunta, de si esto es para darle un perfil al teatro jalisciense, yo creo que sí, y que no está sucediendo desde la dramaturgia; está sucediendo también desde la escena, que voltea a verse a Guadalajara como un panorama muy esperanzador del teatro. En Paso de Gato hay un dossier del teatro joven de Guadalajara. No sé si esto haga que se identifique al teatro jalisciense, pero sí espero que esto sea un detonante para próximas generaciones, que sepan que no es necesario estudiar letras para animarse y soltar pluma.

Juanjo: Pero sí es necesario prepararse. Yo estoy de acuerdo: la primera preparación es leer. Si no, pasa que empiezan a escribir y es algo que ya está escrito. Nos encontramos en una época en la que el teatro ya está hecho; ahora lo interesante es cómo manejas y juegas las estructuras para generar nuevos discursos desde la misma, pues; disociación, las mismas ideas ya establecidas, que es eso también que, lo que llevo leído y ya conocía, encuentro. Sí llevan, todas, una línea, pero es bien propia; me llamó muchísimo la atención, porque estaríamos hablando de que hay una identidad jalisciense que se define desde su diversidad. Noto que lo que ata a todo son las cuestiones discursivas.

Una vez alguien, creo que fue Lourdes (González), me decía que esta generación tenía algo que le gustaba, que eran muy irreverentes y muy osados; que antes era ‘Es que yo no soy dramaturgo, cómo voy a escribir’, y con nosotros era: “Pos voy a escribir porque yo quiero hablar de eso y lo voy a hacer”…

Andrea: Que es la realidad de lo que nosotros vivimos, es lo que tenemos y queremos expresar. Eso sí es la identidad. Y hablando también de dónde sacamos, decimos que podemos escribir, ciertamente, de la lectura, pero también darle la seriedad: lo escribo porque lo tomo en serio. Una vez me pasó que una chava dijo: estoy escribiendo mi obra y la voy a montar porque en la escuela me lo piden. Y entonces, a medias, después de dos, tres meses: ‘Es que estoy bien atorada, porque es bien difícil’. ¡Pues sí!, es darle la seriedad a las cosas, no es ponerse a escribir lo que se te ocurra, sino decir: tengo bases, ya leí, ya sé más o menos por dónde quiero irme, ya tallereé, creo que tengo las herramientas para escribir algo bien hecho. Porque no es enchílame otra, pues.

Juanjo: También tiene que ver con la práctica, podríamos leer sobre una cirugía y comprenderla en teoría, pero no es lo mismo que hacerla. Por más que sepas del tema, si no llevas una preparación… aquí es donde necesitamos abrir, porque aunque existe esto, sigue habiendo la carencia: creo que la mayoría fuimos de talleres que duraban una semana, o que de repente pudieras salir de la ciudad; el diplomado de dramaturgia que trajo Ayuntamiento de Guadalajara fue genial, porque…

Andrea: Fueron cinco meses con cinco dramaturgos. Pero, desde mi punto de vista, fue muy elitista, porque, si bien era gratuito y todo esto, era demasiado extensivo para que una persona con un medio laboral normal pudiera asistir.

Literatura

Otra cosa que es que las escuelas forman actores, con suerte forman directores, Inart hace más esfuerzos, pero rarísima vez formas dramaturgos en una escuela local.

Juanjo: Incluso Sogem tiene su sede en Guadalajara y dan talleres: no hay nada de dramaturgia. Les escribí y no tuve respuesta.

León: Es raro, porque creo que la dramaturgia queda como en medio, entre la literatura y el teatro. Recuerdo que en segundo de la escuela, yo pregunté, cuando estaba esta semana del teatro, a Samantha Robles, que a mí me interesaba mucho escribir y cómo podía hacerle, porque en la escuela nada más había una clase; y Claudia se levantó muy enojada de entre el público y dijo: ‘Yo le respondo: porque aquí no es dramaturgia; si quieres escribir, vete a Letras’. ¡Pero en Letras tampoco está! Queda allí como rara.

Andrea: Incluso, a la hora de registrar una obra, los mismos del Indautor se confunden. Me pasó: me decían que era literaria, y saqué los documentos de la vez anterior y le dije: mira, ésta es la solicitud anterior, es obra dramática, no literaria; y ya, se paró otro y dijo: sí, ella está bien.

León: Queda muy varado y eso lo complica, otra vez vamos a eso: las primeras cosas que yo me comencé escribir era porque quería hacer algo en específico o comenzar a trabajar sobre adaptaciones de los textos, y de allí comenzó cierto interés, pero en verdad partía de la escena hacia acá. Juanjo sí ha trabajo el sentido de dramaturgo.

Juanjo: Depende de cada texto. Tengo textos pensados totalmente para la escena, que son de necesidades y que están en proceso incluso ahorita para escenificarse, pero tengo textos que los pensé completamente como obra literaria dramática: que quien los lea, haga con ellos lo que quiera hacer. Uno de mis textos tuvo presentaciones en Lima, yo jamás me imaginé que un texto mío iba a llegar más allá de Jalisco. Tengo ambas necesidades, hay obras que tengo que no me veo a mí mismo escenificándolas, están allí para quien las quiera, pero hay otros textos que son para yo iniciarlos, y con Epidemia, que ya se hizo y, si a alguien más le interesa, allí está.

Después de ver que uno de tus textos llegó a ser publicado, los escribo todos para que se publiquen. “Voy a escribir más seguido”. Ya, incluso como responsabilidad, ¿sabes?

¿Siguen escribiendo?

Oz: Ahora, con más ganas. Ya después de ver que uno de tus textos llegó a ser publicado, los escribo todos para que se publiquen. “Voy a escribir más seguido”. Ya, incluso como responsabilidad, ¿sabes? Ya te publicaron en una antología, aquí ya apareces como dramaturgo.

Andrea: Algunos quizá lo necesitábamos, que algo me avalara, de decir “Sí, sí eres”, y estar publicada es: chale, sí soy, y actúo a través de eso, y me siento más segura.

Viridiana: Para mí es un poco al contrario de Juanjo: lo que hemos escrito con César Sevilla siempre es hacia la escena, como que no se desliga de pensarlo también con la creación de imágenes y la dirección y ahora sí que desde mí como ejecutora. Yo parto mucho desde el proceso, no me deslindo nunca de ser actriz que trabajo para la escena, también desde la dirección y desde la creación de lo que quiero decir.

 

¿César y tú dejaron el texto de Romeo… después de las funciones, como estaba la primera vez?

Viridiana: No, no, fue modificado, pero tremendamente. Aparte construimos el proceso del montaje: vamos construyendo y vamos montando y vamos escribiendo. Ahora estamos haciendo el tercer proyecto con la misma dinámica, ya es como parte de la búsqueda de un lenguaje, en la que no queremos, por muchas cosas… más bien queremos un lenguaje propio, una poética propia, y allí va todo, allí se va creando el texto.

 

Y eso va reflejándose en un texto que al final puede o no ser publicado.

Viridiana: Claro, porque al final lo que nosotros hacemos es montar. Curiosamente no me pasa como que “tenemos textos, los llevamos a escena”, sino que están a la par; claro que terminan siendo una cosa totalmente diferente: a la hora de la edición y de “qué se dice realmente”, cambió muchísimo, porque son textos que se van modificando con el proceso.

Para qué

¿Para qué necesita dramaturgos una ciudad como ésta, cuando tenemos artistas tan activos en tantas áreas, que dan clase, que trabajan fuera de esta ciudad…?

León: Pues para que hablen de nosotros, de lo que nos rodea, de lo que nos contacta más claramente, porque creo que, si bien hay muchos textos que pueden tocarnos, también es verdad que hay conflictos propiamente nuestros, que son meramente de nuestro entorno, de lo que nosotros vivimos; incluso en las latitudes de México es muy distinto lo que se vive, y los lenguajes de cómo escribe alguien de Monterrey es muy distinto a cómo escribimos nosotros, responden a un contexto muy particular, y este teatro que es muy surgido de nosotros creo que puede entrar en contacto muy directo con el público y construir un anclaje más claro que le permita al público decir: éste es mi teatro, es mío, es de mi localidad.

Andrea: Están hablando de mí, de lo que me compete y me toca vivir, y como generación.

Juanjo: Creo que dejar algo allí, no sé cómo decirlo, como de muestra. Podrán en el futuro leer estos textos y decir: “Mira, en 2016, esto estaba pasando y desde la dramaturgia ocurre esto”. Tiene que ver con la identidad: encontrarnos e identificarnos con otras voces, para mí es generar comunidad, una red de voces, que mi búsqueda en el teatro siempre es eso: generar redes, conexiones, tanto con quien estás trabajando como con quien te va a ver.

 

…que un grupo de jóvenes empiece a levantar la voz como dramaturgos también es necesario como punto de partida, para que no se quede aquí, sino para que nuevas voces sigan pensando hablar desde ellos, desde sus problemáticas y nuestras problemáticas…

Viridiana: Y cómo se le aporta al movimiento de teatro que se está generando en la ciudad. Justo siempre se piensa en referentes como (David) Gaitán, que escribe y dirige para la escena, a (Alberto) Villarreal que escribe y dirige esos textos, y ellos van creando un lenguaje de teatro del DF, pues también es importante generar poéticas que unen al teatro de Jalisco, de Guadalajara, que se vaya identificando también esas formas distintas.

Oz: Y también por una necesidad. Como dijiste, hay muy buenos maestros, directores, actores; el hecho de que un grupo de jóvenes empiece a levantar la voz como dramaturgos, comiencen a figurar en el panorama nacional, también es necesario, y también es necesario como punto de partida, para que no se quede aquí, sino para que nuevas voces sigan pensando hablar desde ellos, desde sus problemáticas y nuestras problemáticas. Son once obras las publicadas aquí, tal vez once problemáticas distintas que nos competen como tapatíos, como jaliscienses, pero que, cuando vengan nuevas generaciones, van a ser treinta, cincuenta, cien cosas muy nuestras que están allí no sólo para nosotros, sino para que México reconozca a los jaliscienses y para que el mundo reconozca que en Jalisco hay buena dramaturgia y se viven cosas muy específicas con las que tal vez puedo hacer conexión y, si no, que pueda conocer. Finalmente es un medio de comunicación también, escribir dramaturgia es comunicar, “esto sucede”, y plantear problemáticas y plantear soluciones. Creo que todos los estados deben de tener dramaturgos.

Público

¿Se sienten más cerca del público? ¿Creen que ésta puede ser una vía de contacto para el diálogo con esa masa de gente que luego no conocemos?

León: Niobe, que la escribí a partir de algo que ocurrió aquí, los cuerpos tirados en los Arcos del Milenio, evidentemente yo lo escribí para hablar de algo que nos ocurrió a nosotros, pero curiosamente quienes más se identificaron fueron personas de Michoacán, por una cosa normal: lo que vivimos nosotros era un pequeño caso de lo que han vivido. Terminaba encajando más con otros, aunque nosotros teníamos un referente y sí podía tocarnos; claramente hacía la referencia, pero no sé si es un lugar que termine de construir eso.

Oz: Yo creo que sí. Es como un parteaguas a llegar a más públicos, de entrada porque no solamente es jalisciense: está disponible en todo el país y en países de Iberoamérica. Eso de entrada es que más gente conozca. Eso va a generar una pequeña cadena que a la larga va a ser muy interesante. La gente que tal vez no es tan asidua al teatro, pero le gusta leer; yo comparto con Juanjo que la dramaturgia debe ser pensada como una buena literatura, porque me parece que es una manera de introducir a otros que tal vez no vayan al teatro pero disfrutan de la lectura: si leen una buena dramaturgia tal vez se animen y digan: “Cómo estará montada”. Yo creo que sí es una puerta para entrar a nuevos públicos y mantener a los que ya existen.

 

La antología es rica en cuanto hacia dónde queremos abarcar; en conjunto, creo que es abarcar prácticamente todos los tipos de públicos. Entonces sí: yo tengo la esperanza de que esto pueda ayudar a generar más público o por lo menos que más gente se interese en leer teatro

Andrea: Algo que caracteriza a esta antología es que de alguna manera también se diversificó los públicos hacia los que vamos dirigidos: hay una para niños, hay otras para adultos, en mi caso es más tirando como a adolescentes jóvenes. Creo que también en ese sentido es rica la antología en cuanto hacia dónde queremos abarcar, y ya en conjunto creo que es abarcar prácticamente todos los tipos de públicos. Entonces sí: yo creo que tengo la esperanza de que esto pueda ayudar a generar más público o por lo menos que más gente se interese en leer teatro.

Juanjo: Yo no sé si el hecho de que exista la publicación genere más público tapatío o jalisciense, pero creo que sí abre la posibilidad, exactamente, de que te conozcan en otras latitudes; tal vez generará público a lo mejor no aquí, pero sí en otro lugar. El teatro es una cuestión muy extraña porque sigue teniendo allí, aunque los creadores ya no busquemos eso, un dejo de elitismo, “hay que ir bien vestidos porque voy a ir al teatro”; tal vez el hecho de que “ah, fulano de tal ya está publicado y va a tener obra”, a lo mejor le genera una plusvalía a tal montaje.


Iván González Vega

 
Periodista en Guadalajara, México. Estudiante de actuación. Profesor de ciencias de la comunicación y periodismo.


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